“Nadie es perfecto, solo Dios”. Con esta frase se inició el pasado lunes en el Teatro Balboa el musical “834: Vidas detrás del Muro”, protagonizado por 20 reclusas del Centro de Rehabilitación Femenino.
La puesta en escena que está en cartelera hasta el próximo 15 de junio en el Teatro Balboa, no tuvo una gran concurrencia, pero a quienes asistieron les quedó muy claro el mensaje de estas jóvenes que hoy viven del arrepentimiento y con la esperanza de un mejor mañana.

Fueron dos horas de actuación, en las que algunas féminas expusieron su realidad, su experiencia. La primera en exponerse fue la de una universitaria, quien por hacer un favor está presa y paga una pena de ocho años, por el delito de tráfico de droga. “Si le hubiera hecho caso a mi mamá, no estuviera aquí, esto me pasó por desobediente, nunca debí haber hecho ese favor. Cuando me arrestaron en mi trabajo sentí que el mundo se me caía encima, nadie me mandó a llevar ese paquete, nunca debí de haber ido a La Joya”, rezaban algunas líneas de su diálogo.
“Los malditos celos fueron los culpables de que yo esté aquí, bastó comprar 25 centavos de gasolina para encenderlos a él y a su amante, quienes se burlaban de mí las veces que querían”, contó otra actriz.

Cada historia y anécdota iba acompaña de la orquesta musical de David Choy, que imprimía el suspenso a cada acto. Fue un acto muy bien llevado, bajo la producción de Cristóbal Muñoz.