Las tierras altas de la provincia de Herrera son el hábitat de la "Flor del Espíritu Santo" que identifica a Panamá. Los cerros de Chepo, Leones y Las Minas dan alimento a esta belleza natural que bendice a propios y visitantes con la paloma que se asoma entre sus pétalos siguiendo las pinceladas de Dios que no dejó fuera un solo detalle en esta maravillosa obra.
Con el clima fresco de este pueblo y entre las faenas cotidianas del hombre campesino nace silvestre esta flor tan especial junto a una gran diversidad de orquídeas de llamativos colores que pintan el paisaje de Las Minas y adornan sus caminos constantemente perfumados por estos ramilletes de flores que encuentran en los montes el mejor albergue para crecer.
Desde hace cinco años toda esta belleza natural se trasladó a la Expo Feria en honor a la flor nacional, y el centro del pueblo sirve de escenario para la gran cantidad de orquídeas que se exponen durante los primeros días de septiembre, aprovechando el inicio de la floración en que los campos de Las Minas se visten de colores.
La señora Evidelia Navarro de Marciaga, de la Asociación de Orquideología del lugar, dijo que descubrieron que habían sido bendecidos por la riqueza natural de sus tierras y decidieron aprovechar este don para dar a conocer la gran variedad de flores de la región como tributo a la flor del Espíritu Santo, que es la reina de todas las orquídeas.
Explicó que con esta actividad se busca preservar la especie y promover el interés para que las personas cultiven y cuiden estas flores con el propósito de que la Flor del Espíritu Santo nunca muera y siempre sea orgullo del distrito de Las Minas, dotado de una vegetación apropiada para la expansión de una gran diversidad de especies.
Solo un acercamiento al pueblo llama a conocer estas orquídeas por la constante fragancia que expiden y que invita a entrar a los viveros para dejarse cautivar por la belleza de estas flores amarillas, lila y todos sus destellos, verdes en combinaciones, rosadas, anaranjadas y por supuesto la pureza del blanco.
Lejos de lo que muchos piensan, las orquídeas no son difíciles de cultivar siempre que el clima sea adecuado y se les prepare un ambiente acorde para su crecimiento, ya que a estas flores les gusta la vegetación y suelen levantarse entre matorrales de helechos y otros elementos naturales.
La señora Evidelia compartió su experiencia cultivando orquídeas, entre ellas la flor nacional, y relató que hay que tener amor por las flores y prepararles sus viveros. Con la cantidad de luz, sol y humedad apropiadas para su crecimiento, partiendo del tiempo en que son sembradas, durante el mes de abril, hasta los primeros días de septiembre, cuando se abren sus capullos.
Es un proceso vigilado el que se le sigue a estos cultivos en viveros que hay en muchas casas del pueblo y una vez que salen las "varillas" y se asoman los botones, la buena noticia de la floración llega y las flores se abren para embellecer el ambiente de abajo hacia arriba en hermosos ramilletes de hasta treinta capullos que salen paulatinamente y se mantienen con vida por un periodo de un mes y medio como el mejor pago por el esfuerzo.
Las altas plantas verdes con alargadas ramas se llenan de vida cuando la flor del Espíritu Santo abre sus botones y deja al descubierto la belleza que identifica a Panamá y es ésta la principal motivación para que la señora Evidelia y la asociación tengan como meta establecer un programa de padrinos donde a cada persona se le entregará la tutela de una plantita, la que tendrá la responsabilidad de ver florecer.
En Panamá hay unas 1,200 especies nativas de orquídeas identificadas y de éstas una gran diversidad nace de forma espontánea en los bosques de Las Minas donde ya han sido detectas y bautizadas con nombres populares como Santa Bárbara, Semana Santa, Lluvia de Oro, Zapatitos, Mosquitas, Labios ardientes, entre muchos otros.