El baile, el ritmo, la sensualidad y el movimiento son los elementos característicos de la más reciente exposición del artista costarricense Rodolfo Stanley, quien con su más reciente trabajo titulado "Bailongos", pretende mostrar la idiosincrasia de nuestra gente.
Stanley es de los que asiste a las "Ollas de carne", que es lo más popular en Costa Rica, y uno de los salones en donde acude gente de todos los niveles, predominando principalmente el pueblo.
De allí le llaman la atención la sensualidad de la atmósfera, la música y los ritmos, así como los cuerpos cadenciosos y entrepiernados, presentándose como una excusa para tocarse y sentir proximidad.
"En mis pinturas trato de hacerlo de manera en que se sienta la atmósfera y la sensualidad del color, además de un ritmo en donde predominen el movimiento del cuerpo o las caderas femeninas".
Según Stanley, "Bailongos" es una expresión popular costarricense que se refiere al baile también llamado "Olla de carne". Se trata de danzas tropicales, como derivaciones del tango, pero bailados como bolero entrepiernados, que en el caso del pintor, reflejan cercanía de una forma más extrovertida.
Lo interesante es que esta serie representa un cambio en las pinturas de Stanley. Antes pintaba parques alusivos a la nostalgia y a la magia latinoamericana, en donde la gente veía en estos sitios un punto de encuentro. Para el artista estos cuadros presentados a través de un realismo mágico, eran un homenaje a la mujer latinoamericana, característicamente exuberante.
Sin embargo, progresivamente fue cambiando y se introdujo en temas nocturnos como las cantinas, la prostitución y los ambientes "gays".
"Tenía como seis años de estar pintando lo mismo, y sentía que estaba agotado... sentía la necesidad de hacer un cambio y veía muchas imágenes de la noche que me llamaban la atención. Es así como empecé a bocetear durante dos años, hasta encausarme a "Bailongos".
En este caso Stanley, para ser un poco más contemporáneo, procura que la pintura sea más suelta de trazo y que haya chorretes, que a la larga tienen un doble contenido. "Es una pintura suelta con chorretes, que a la vez tienen que ver con la humedad del baile y el sexo".
Según el artista, el movimiento de los cuerpos sinuosos es para darle un toque de sensualidad, mientras que el color se maneja entre penumbras tratando de exaltar ciertos blancos que pueden ser de un mesero o de la ropa de una mujer.
Es notorio que en las obras de Stanley no hay un personaje central debido a que el artista trata en todo momento de presentar una visión general de una situación, siempre buscando que se siente la presencia de ciertos sectores del pueblo. Esto es un reto por darle al receptor la sensación de introducirse en la obra donde hay primeros planos y espacios por donde entrar.
De acuerdo con Stanley, "Bailongos" tiene básicamente el propósito de dar a conocer la parte alegre, extrovertida y sensual que obedece a la sangre caliente de nuestro trópico. "No tiene nada que ver con el anglosajón, que baila de manera fría o distante, sino esencialmente poner en evidencia una faceta de América Latina y del calor tropical".