En el grupo de hombres y mujeres casados entre las edades de 30 y 49 años no varía el resultado que fue de un 39 por ciento para ambos sexos. Tomando en consideración la encuesta, podemos afirmar que la separación entre sexo y amor es casi una obligación en hombres y mujeres entre las edades de 30 años y más, agravándose esta situación en los del sexo masculino de + de 50 años. Este grupo, por lo general, -y fundamentando este concepto en la experiencia clínica- ama a su esposa y hace el amor con ella, pero sólo como un deber conyugal. El placer lo encuentra fuera de casa. "El sexo representa el lado oscuro y turbio del amor y no se puede profanar con él a la cónyuge que se ha elegido para toda la vida", según opiniones de los entrevistados. Este concepto es mucho más arraigado después de los 60 años.
Este no es el caso de las mujeres de edad avanzada que parecen aceptar más fácilmente una relación sexual si existe el lazo afectivo. Hablemos de la situación contraria: el amor sin sexo. En las relaciones entre padres e hijos, entre amigos y entre hermanos, el amor sin sexo, es lo habitual. Hay parejas que acuerdan no tener sexo hasta el matrimonio por razones de índole religiosa; otras lo hacen hasta estar convencidos de que realmente el interés por el otro no se limita al aspecto sexual; en cambio, hay los que creen en unas relaciones afectivas, románticas y platónicas. Mientras estas decisiones sean de mutuo acuerdo, no hay problema, pero, cuando la decisión es unilateral se puede crear en el otro o la otra una sensación de frustración sexual. Si se mantienen relaciones sexuales esporádicas y para evitar posibles frustraciones y relaciones enfermizas, lo ideal es vivirlas en base al placer recibido, en la ausencia de responsabilidades ulteriores y en la libertad para olvidarlas.
No hay nada malo ni pecaminoso mantener contactos sexuales al margen del amor, si no hay coacción entre las personas que las mantienen y ello no debe despertar prejuicios morales. Mientras las dos personas se sientan libres de compromiso no habrá dificultades. El peligro está cuando la continuidad despierta sentimientos amorosos y se le otorgue ciertos derechos.
Cuando se llega a este nivel de relación, me parece que cada uno debe analizar sus propios sentimientos y ponerse de acuerdo con su pareja sobre qué tipo de proximidad se va a tener. De lo contrario, lo más saludable es ni siquiera intentarlo una primera vez.
Pregunta: ¿Es posible separar el sexo del amor o han de estar conectados?
Respuesta: Es evidente que el amor sin sexo existe y que también se da el sexo sin amor. Pero, en la pareja regularmente estable lo que cuenta es el equilibrio entre amor y sexo. Lo mejor es que se comparta el mismo ideal de lo que se quiere.
Pregunta: ¿Hay perfección en una relación amorosa?
Respuesta: En el terreno sexual hay que tomar en cuenta los contactos satisfactorios que ha podido mantener. Como en todas las facetas de la vida, hay que saber encontrar el lado positivo y aprender de la experiencia. A su edad y dependiendo de su madurez mental y psicológica, tiene que saber cuáles son sus propias necesidades y anhelos, cuáles le han producido placer, las que le han permitido expresar amor y las que no le ha gustado.
Respuesta: Hay tres expresiones o estilos en la relación amorosa: el romántico, el apasionado y el práctico. Estos estilos no parecen complementarse a la perfección, aunque sí hay grados de compatibilidad; pero lo más coherente es tener la capacidad de adaptar lo más atractivo de cada posible expresión de amor y sexo a los distintos momentos de la relación.
Pregunta: En mi vida sexual y a mis 67 años, he tenido más relaciones sexuales frustrantes que satisfactorias. ¿Es esto normal?
(Psicóloga clínica y sexóloga)>/i>