Puesto que hay una serie de conceptos erróneos y confusiones respecto a la hemoglobina, el Dr. Heriberto Espino, hematólogo del Hospital Santo Tomás, HST, y jefe de hematología especializada y del Banco de Sangre de este centro hospitalario, hizo algunas explicaciones a El Panamá América acerca de las verdades sobre la hemoglobina.
La hemoglobina de un/a niño/a hasta los 12 años fluctúa entre 10.5 y 12.5 gramos %, pero, es lógico que algunos/as niños/as escapan de esta regla y pueden tener mayor hemoglobina de lo que corresponde, dijo el galeno.
Añadió que a partir de los trece años, con el desarrollo hormonal, la hemoglobina tiende a subir en ambos sexos hasta constituirse en las cifras del adulto que se consideran normales: en la mujer de 12.5 a 14 gramos % y en el hombre de 13.5 hasta 16 gramos%.
Explicó que las cifras de hemoglobina por debajo de lo normal son conocidas como la manifestación denominada anemia y aquellas por encima de lo normal para cada sexo constituyen lo que se llama poliglobulia. Añadió que "hay otra enfermedad, la polisistemia vera, que aumenta la hemoglobina, los glóbulos blancos y las plaquetas, pero ya como una enfermedad maligna del sistema hematopoyético (Hema = sangre, poyesis = producción, fabricación) el cual es el encargado de la formación de la sangre.
Otros aspectos a los que se refirió el Dr. Espino, fueron la viscosidad de la sangre y la coagulación. Dijo que la viscosidad de la sangre está dada por la proporción de glóbulos rojos con relación al plasma (que es el líquido sobrenadante amarillo).
Siguió explicando que cuando un paciente tiene anemia la sangre está fluida, poco viscosa o espesa, mientras que cuando el paciente tiene cifras aumentadas de glóbulos rojos por encima de lo normal va a tener una sangre más viscosa o espesa; esto se empeora si la persona toma diuréticos (pastillas por boca o medicamentos que se inyectan para orinar), los cuales están muy de moda para adelgazar.
Además, él dijo que la disminución de la hemoglobina produce palidez de la piel y de las mucosas. Una forma fácil de percatarse de si hay anemia es mirando la mucosa del ojo, que es una de las que más al alcance se tiene. Esto se hace bajando el párpado inferior con el dedo y observando en la mucosa del ojo si ésta pálida o rojiza. Por otro lado, la fuente dijo que la coagulación depende de la cantidad de plaquetas y de los factores de coagulación, que van desde el I hasta el XIII.
Ahora bien, según el hematólogo, cuando una sangre está más espesa o viscosa, si a eso se le suma poca actividad física, hay la posibilidad de que se constituya un coágulo con mayor facilidad. Si está muy aguada no influye el sangramiento o la coagulación, pero sí disminuye la capacidad oxigenante de los tejidos. Es decir, la célula sufre, porque ese tejido que no percibe oxígeno no tiene la misma cantidad de vida media y la célula funciona mal y empiezan a detenerse las funciones del órgano. Esa falta de oxígeno ocasiona que la persona se siente somnolienta, perezosa, irritable e incapaz de concentrarse.