¿Cómo se cubre en pocas páginas la carrera llena de acontecimientos de Annette Lu, la primera vicepresidenta en la historia china? Lo máximo que puede hacerse en lanzar algunas viñetas inconexas y esperar que el lector pueda sintetizar el todo a partir de las partes.
Entró en la vida pública como una defensora de los derechos de la mujer y su libro Nuevo Feminismo es de lectura obligada para cualquiera que estudie el movimiento feminista en Taiwan. Ya hace 30 años que defendió el lema de "compañerismo entre hombres y mujeres", y quién se iba a imaginar que un día ella sería la compañera del presidente de la nación.
Aunque su vida no se ha convertido en una telenovela en horas de gran audiencia como en el caso de Chen Shui-bian y su esposa, Lu ha tenido abundante drama. Mientras la mayoría de las mujeres sueñan con amor y romance, Lu dio la espalda a este tema cuando tenía unos veinte años y quemó lo mejor de su juventud en servicio de las mujeres en Taiwan. Se enfrentó a un estado autoritario y acabó en la cárcel, donde un cáncer casi acaba con su vida. Y su encarcelamiento llevó prematuramente a la tumba a la madre de Lu. Y la hija se consumía en prisión cuando la madre exhalaba su último suspiro.
Como una opositora de la tendencia social a degradar la posición de la mujer, ha luchado toda su vida contra duras críticas. Y ¿qué ha ganado con sus razonadas declaraciones? Las autoridades de Pekín la han calificado de "bandido mundial" y muchos taiwaneses la llaman "una bocaza internacional". Sin embargo, no ha perdido su confianza ni se ha amargado en sus 30 años de lucha; sino que con paciencia trata de aclarar mal entendidos y se enfrenta con entusiasmo a todos los desafíos. Estas características han sido el trasfondo de una vida extraordinaria y le han ayudado a dejar su huella en la historia de Taiwan.
Huang Hui-ying, que trabajó junto a Annette Lu en el movimiento por los derechos de la mujer, describe a Lu así: "Annette hace cuatro cosas en el tiempo que la mayoría hace una. No duerme mucho y está completamente entregada a su trabajo, por lo que suele esperar que todos sean tan dedicados como ella. Estas expectativas tan poco realistas le causan frecuentes desengaños".
GEMINIS
Nacida bajo el signo de géminis, Lu es una inveterada optimista que no sabe el significado de la palabra "imposible". Huang dice: "Es una chispa, un catalizador. Con sólo estar en un lugar, coloca a todos a su alrededor en un nivel más alto de energía".
Desde el primer grado, siempre ha sido la número uno en su clase y la solían elegir jefa de clase. Al final de su escuela primaria, se la hizo responsable de entregar trabajos y de cuidar a sus compañeros durante una semana, mientras su maestra estaba en Taipei. Pero para el compañero Chang Hui-tzu y para Lu lo más inolvidable de su paso por la primaria fue más político. Como una alumna estrella y la mimada de su maestra, le pedían con frecuencia que ayudase a la maestra en los trabajos administrativos; pero, una vez que ayudaba a sacar las notas medias para clasificar a los estudiantes, su maestra jugó a la política e intercambió los puestos de una hija de un vendedor callejero (puesto 12) y de un hijo de un político (puesto 40), Airada ante la deshonestidad de su maestra Lu encabezó una protesta de sus compañeros en la que rehusaron tomar parte en sus trabajos rutinarios de limpieza. Fue su primera experiencia en política y un duro bautismo, ya que la maestra abofeteó su cara. Quizá fue una preparación para su carrera futura.
Al final pasó el examen para la secundaria Taipei Número Uno, la secundaria femenina más prestigiosa de Taipei, y durante tres años salía muy temprano de su hogar en Teoyuan y regresaba por la noche. Después de finalizar la secundaria sus padres querían que estudiase medicina; pero, en su pueblo ya había una doctora y Annette decidió estudiar leyes para ser la primera juez de Taoyuan. El ponerse metas altas le era algo natural.
ESTUDIANTE BRILLANTE
Lu sacó la máxima nota en el examen de ingreso a la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Taiwan y mantuvo el número uno hasta que se graduó, fecha en que le ofrecieron dos becas para estudiar en Estados Unidos, lo que supuso el fin de la correspondencia con su novio que estudiaba en Europa. Y ya nunca tuvo un romance serio.
Sin embargo, hay una vena romántica en su carácter, pero que supera el aspecto usual de hombre-mujer. Siempre ha sido muy dedicada a sus amigos, familia, país y a la humanidad. Escribió una novela en la secundaria y en prisión, tras el incidente de Kaoshiung, escribió dos novelas en papel higiénico. Según el autor Kai Lai-hsing, la segunda de ellas (Estas tres mujeres) trata de "la entereza ante la contradicción, la perseverancia frente a la adversidad y la bondad de la humanidad".
DESENCADENO DEBATE
En septiembre de 1970, Lu estaba estudiando en los Estados Unidos y fue testigo de las festividades que marcaban el cincuenta aniversario del derecho de la mujer al sufragio en ese país. El acontecimiento la hizo reflexionar sobre el papel tradicional de la mujer china y su insatisfacción la llevó a participar activamente en el movimiento por los derechos de la mujer. Finalizó sus estudios y al año siguiente regresó a Taiwan, en un momento en que se produjo un gran debate público sobre el creciente número de mujeres que participaban en los exámenes de ingreso en la educación superior. En respuesta a los llamados en favor de cuotas en las admisiones reservadas a los varones. Lu publicó un artículo muy influyente en el Diario Unido titulado "Los papeles tradicionales del hombre y la mujer". Y durante los seis años siguientes siugió escribiendo sobre la igualdad de los sexos, bajo el seudónimo de "tuo Huang Che" (el pionero). Además tenía una columna habitual en el suplemento del China Times, y fundó El pionero, su propia editorial.
A los pocos años de su publicación, El nuevo feminismo desencadenó un intenso debate en una sociedad taiwanesa complaciente hasta la fecha, y desencadenó un despertar entre las mujeres. El grupo feminista de Lu organizó una gran cantidad de actividades creativas que captaron la imaginación y atrajeron mucha cobertura informática. Las mujeres de mediana edad seguro que recuerdan el concurso de cocina para hombres organizado por el grupo de Lu y las famosas tertulias en las que los hombres eran recluidos en las cocinas mientras las esposas hablaban de temas importantes y se dejaban servir. Lu también estableció la línea "Para tu protección", la primera en la isla en que se ofrecía ayuda a las mujeres que tenían problemas con el divorcio o la violencia en el hogar. En esa época, Lu trabajaba en el Poder Ejecutivo y daba clases por las noches en el Colegio Universitario Ming Chuan, mientras no dejaba de ser una activa escritora y conferenciante en el movimiento feminista. Sin embargo, el exceso de trabajo acabó saliendo y cayó con un cáncer de tiroides, que la obligó a desacelerar un poco.
FUE A PARAR A PRISION
Y esta no fue la única complicación en su vida, ya que el impacto de sus escritos atrajo la atención de los órganos de seguridad. Enferma y hostigada, Lu se retiró de las primeras líneas del movimiento feminista y a fines de la década de 1970 volvió a los Estados Unidos a estudiar. Cuando estaba allí, se hizo evidente que Washington iba a cortar las relaciones diplomáticas con la República de China. Este evento tuvo un gran impacto en la política taiwanesa y Lu se lanzó a la política para utilizar su poder en la tarea de corregir los males sociales. Con el fin de luchar por los derechos de la mujer y la democracia, dejó sus estudios y volvió a Taiwan en 1978 para presentarse a la Asamblea Nacional. Como la más destacada defensora de los derechos de la mujer en la isla y como portadora de advertencias ante la inminente ruptura de relaciones diplomáticas, Lu se hizo famosa en la prensa.
En diciembre de 1978 el gobierno de los Estados Unidos anunció oficialmente su intención de cortar los lazos diplomáticos con la Rep. de China el 1 de enero de 1979, y el KMT canceló la elección. El temor, la ira y la ansia democrática del pueblo alimentó un intenso descontento. El 10 de diciembre de 1979, la revista Formosa marcó el Día Internacional de los Derechos Humanos con una manifestación de protesta en Kaohsiung, que se convirtió en el Incidente de Kaohsiung. Lu fue uno de los principales oradores en la protesta e hizo un llamado al pueblo para que luchase por sus derechos. Fue arrestada y condenada a 12 años de prisión.
En la cárcel se mantuvo ocupada estudiando filosofía, escribiendo novelas y haciendo bordados; pero, fue una época muy dura. La muerte de su madre la sorprendió en prisión. La amargura del momento y la preocupación por el futuro le costó una recaída en el cáncer de tiroides. Recibió libertad condicionada por motivos médicos y solicitó ir al extranjero. Salió muy acabada de la prisión y sus amigos temieron por ella; pero, afortunadamente se recuperó y pudo recomenzar.
LA HORA DE LA DEMOCRACIA
La siguiente meta en su agenda estaba clara. Había llegado la hora de volver a Taiwan para ponerse en pie, lograr la libertad y democracia, y granjearse el apoyo de la comunidad internacional. Lu trabajó con constancia, moderación y determinación hasta que la sociedad se liberalizó. El partido gobernante adoptó sus causas; democracia, libertad y el retorno de la Rep. de China a la ONU. Se encontró en la corriente mayoritaria y se convirtió en uno de los elementos más influyentes del partido opositor. Estuvo en el parlamento, fue nombrada consejera presidencial y la eligieron durante dos mandatos consecutivos como jefa administrativa del distrito de Taoyuan; pero, antes de terminar su segundo mandato, Clen Shiu-bian la eligió como candidata a la vicepresidencia.
Lu entró en la política para luchar por sus creencias y metas. La vicepresidenta de hoy día no es diferente de la jefa de clase de hace cuarenta años que protestó en nombre de sus compañeros agraviados; ni de la estudiante universitaria de hace 30 años que hizo un llamado a la igualdad de los sexos; ni de la guerrera de hace 20 años en la manifestación de Kaousiug que urgió a los taiwaneses a luchar en favor de la democracia; ni de la política que durante la década de 1990 viajó por Estados Unidos, Japón y Europa en busca de apoyo para el ingreso de la Rep. de China en la ONU. No podía guardarse sus opiniones, ya fue la primera en profundizar en temas claves y la primera en decir con valentía la verdad. ¿Por qué sólo su compañera de primaria la ha apoyado totalmente? ¿Por qué los aplausos han estado siempre acompañados por pitidos? ¿Por qué los gruñidos suenan a veces más alto que los aplausos?
Quizás el periodista Hsu Chia-shih lo expresó muy bien hace 30 años cuando escribió sobre la reacción ante El nuevo feminismo: "La voz de Lu es un llamado de corneta. Es una reformadora moderada quiere despertar a una sociedad soñolienta; pero, nadie puede esperar que después de tocar la trompeta en medio de la noche, la gente venga a darle las gracias".
Mucha gente piensa que la vicepresidenta Lu ya no sólo se representa a ella misma y que si quiere evitar traer la calamidad a los 22 millones de taiwaneses, tiene que ser muy comedida en sus declaraciones públicas porque las autoridades de Pekín la observan como un halcón, listas para lanzar su propaganda. Y además su visión de los derechos de la mujer y de las relaciones entre los sexos la han colocado en contra de muchos en Taiwan. Incluso muchos que participan en su lucha en favor de la democracia no están de acuerdo con sus opiniones feministas. De hecho, hace 30 años se le criticó como defensora de la degeneración moral y se prohibió El nuevo machismo por que era un "llamado al amor libre". Pero, ¿era eso lo que degendía? Lu escribió: No debemos pensar en la moral sexual como algo para sólo el control del impulso sexual; sino que más bien debe considerarse como parte integral de la persona. Es cuestión de respeto propio y de un sentido del bien y el mal que fluye del interior. Y eso se aplica lo mismo al hombre que a la mujer". ¿Degeneración moral? Se trata de un claro mal entendido.
Por eso, ¿por qué no darle un poco de apoyo? Después de todo, ella lucha por lo que todos queremos: una sociedad más justa y una vida más feliz para todos.
(Anna Wang/Trad. De Foc. Luis Pérez)