Las luchas de las hermanas Mirabal y de otras féminas que no conformes con el status quo rompieron paradigmas no fueron en vano. Hoy día millones de mujeres en los cuatro puntos cardinales han ido ganando independencia económica y cruzaron el umbral que las separaba del "mundo de los hombres", como se entendía otrora todo lo que estaba más allá de las cuatro paredes del hogar.
Sin embargo, muchas ahora tienen una agenda 24/7. No descansan. Tienen que atender su trabajo dentro y fuera del hogar.
Dedicamos, en el Día del trabajo, este escrito a ellas, las profesionales que son amas de casa, y a las amas de casa que a juicio de muchos machistas e ingratos "llevan una vida fácil solo cocinando, cuidando los niños y viendo telenovelas, mientras yo trabajo como esclavo para que ellos coman", como se atrevió un día a decirle a su mujer un sujeto que luego cayó en cama y ella tuvo que cuidarlo hasta que murió.
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Ese trabajo "invisible" de la mujer incluye madrugar para preparar el desayuno del marido y los hijos, fregar, planchar, trapear, limpiar la casa, bañar los niños, cuidar mascotas, cuando están enfermos cuidarlos a todos aun si está cansada y se enferma.
Si tiene niños en edad escolar, estar pendientes de que hagan las tareas, pagar cuentas, hacer las compras (ropa, comida, medicina, artículos de limpieza...) estirar el dinero para que alcance para todo. Hacer llamadas, sacar citas, llevar los niños al doctor, preparar meriendas... Si anuncian que el agua se irá, ella debe recoger, debe estar pendiente si hay que arreglar alguna cañería, pintar, comprar.
Como cuidadora de la salud de la familia ha de vigilar que no haya agua emposada (por lo de los criaderos de mosquitos) que la basura no se acumule.
En la noche es la última en ir a la cama, mientras todos ven televisión o están con sus dispositivos electrónicos, ella debe asegurarse de que tengan lo necesario para preparar la comida al día siguiente, ha de revisar que todo quede apagado, que las puertas estén cerradas, que cuadernos y loncheras estén listos, uniformes planchados.
Y aunque se sienta como si un tren le hubiera pasado por encima, atender las demandas amorosas de su pareja y si no la complace, igual fingir un orgasmo para que quede contento y no se busque otra. ¿Y ella, qué?
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Opiniones
Sobre el principal peso y/o reto de ser ama de casa, la señora Marisol Meléndez opina: "El que cree que la mujer en la casa no trabaja que cambie de trabajo conmigo a ver si lo aguanta".
Es muy pesado para ella y si compara su trabajo con los deberes del hogar, dice que los quehaceres son más fuertes.
De igual manera, la señora Sidney Mora de Suárez, quien toda su vida ha sido ama de casa, dice que no da abasto, de hecho siente que las horas no le rinden para todos los deberes del hogar.
A pesar de todo el esfuerzo que hacen las amas de casa, consideran que aún el rol de ama de casa es invisible en la sociedad.