Algunos dicen que el amor, la familia, los amigos, la música y la buena comida son algunas de las cosas con los que los miembros del mal llamado sexo fuerte encuentran la tan anhelada felicidad.
Bajo la premisa de que "la felicidad es un estado de ánimo en el que uno mismo se siente complacido por estar bien o sentirse bien", la mayoría de los hombres se consideran poseedores de tan preciado bien.
Pero, cuidado, eso no lo es todo. Te invitamos a que conozcas las cosas que nos diferencia de esos seres que nos roban el sueño y la calma y por qué para ellos es maravilloso ser hombre.
Las conversaciones telefónicas duran 30 segundos.
Las vacaciones de 5 días requieren una sola maleta.
Los glúteos no es un factor determinante en las entrevistas de trabajo.
Cuando compras condones, en la farmacia no te imaginan desnudo o haciendo el amor.
Todos tus orgasmos son reales.
Una pequeña panza no te hace invisible al sexo opuesto.
A los amigos no les importa si has subido o bajado de peso.
No tienes que cargar una cartera llena de maricadas a todas partes.
Puedes ir al baño solo y nunca pides compañía.
No te aplauden por cualquier acto de inteligencia... porque es normal.
No te importa si llega una visita y no has hecho la cama.
Para aceptar una propuesta indecente no tienes que pensar si tienes rasuradas las piernas.
No requieres un inodoro impecable.
Puedes estar bañado y listo en 10 minutos.
En el sexo nunca te preocupa tu reputación.
Si alguien no te invita a su boda, todavía puede seguir siendo tu amigo.
Tu ropa interior puede costar 6 dólares, por un paquete de tres.
Si hace calor, puedes quitarte la camiseta.
Ninguno de tus colegas tiene la capacidad de hacerte llorar.
No tienes que afeitarte del cuello para abajo.
Si tienes 35 y eres soltero, a nadie le importa.
Puedes participar en un campeonato de orinar.
Todo lo que tienes en la cara es de color natural.
Puedes disfrutar silenciosamente de un paseo en coche.
Unas flores remedian todas tus embarradas.
Piensas en sexo el 90 por ciento del tiempo que estás despierto.
No te preocupan los sentimientos de las otras personas
No tienes que llevar un detalle cada vez que visitas un viejo amigo.
Los "juegos" antes del sexo son opcionales.
Los mecánicos NO te ven a la cara.