En toda feria siempre abundan los detallitos y la V Feria del Libro, no sería la excepción. Desde los clásicos libros dimininutos hasta los llaveritos y juguetitos para los niños.
Para los micro empresarios participantes de la feria estos detallitos se fueron como pan caliente, pues su mesas de venta estaban igual de repletas de compradores, que la de los libros.
Y es que los padres sucumbieron ante las suplicas de sus hijos, que querían desde pollitos a rombitos de colores para armar. Los precios igual eran de feria, muchos a menos de un dólar. Así, cerró ayer la V Feria del Libro.