"En la sociedad japonesa todavía predomina la creencia de que el hombre debe trabajar y la mujer debe quedarse en casa. En una encuesta de 1986 sobre la familia, más del 90% de los consultados respondieron que la casa y el cuidado de los niños eran dominio de la mujer, incluso en el caso de que trabajase. Por consiguiente, la carga que han de soportar las madres que trabajan puede ser abrumadora. En una encuesta sobre la mujer, realizada en 1987 por la Oficina del Primer Ministro, el 90 por 100 de los entrevistados opinó- lo que no fue ninguna sorpresa- que el hombre tiene más oportunidades que la mujer para utilizar sus conocimientos y aptitudes".
La información anterior nos la proporcionó la Srta. Asuka Takeuchi, Agregada Cultural de la Embajada de Japón en nuestro país, a solicitud nuestra cuando la conocimos el mes pasado en la exposición que en la Galería del Departamento de Expresiones Artísticas de la Universidad de Panamá, DEXA, tenía el pintor-escultor peruano Julio León, quien es estudiante de la Escuela de Bellas Artes de este centro de estudios superiores. Agradecemos su gentileza y esperamos que continúe colaborando con DE LA MUJER.
Según el documento que nos envió Takeuchi es común que las mujeres japonesas tan pronto se gradúan incursionen en el mercado laboral, opten por separarse de sus cargos cuando se casan o tienen hijo/as s y se dedican por lo general a la crianza de éstos/as. Luego, cuando los/las niños/as entran al colegio, las madres suelen buscar empleos de tiempo parcial. Aunque, se llama la atención en cuanto a que también en Japón la mujer paulatinamente y más notorio en la última década, ante las necesidades y el incremento de la competencia en el mercado, está manteniéndose en su trabajo aún durante el embarazo y los primeros años de su hijo/a.
Mayormente las mujeres que trabajan son las jóvenes de 15 años en adelante (en 1986 el 48.6 % de éstas laboraban fuera del hogar) y cada vez va creciendo más el porcentaje, a razón de un incremento de casi 3% anual. El grueso de la fuerza laboral femenina, muestra el escrito, se concentra en las mujeres de entre las edades de 20 y 24 años y en segundo lugar está el grupo de entre los 35 y los 50 años de edad. (Estos datos aparecen en la edición de 1987 de la publicación "Fujin Rodo no Jitsujo" -Situación Laboral de la Mujer).
La mujer en Japón está protegida por el Código Civil, leyes relativas a las elecciones, educación y trabajo, según plantea el documento. Por otro lado, la Constitución claramente establece que: "todas las personas son iguales ante la Ley, y no existirá discriminación en las relaciones políticas, económicas o sociales por motivo de raza, religión, sexo, posición social u origen familiar".
Otros datos interesantes son que de las mujeres económicamente activas en 1986 habían 15,84 millones (casi el 70%) que eran asalariadas y de ellas el 58,8 % estaban casadas. Estas mujeres trabajadoras constituían ese año "el 36,2 por 1100 de todos los trabajadores asalariados".
La población femenina en el mercado laboral japonés se concentra principalmente en los sectores de "servicios, ventas, trabajos de tipo religioso, enfermería y enseñanza, pero ocupaban menos del 10 por 100 en la cifra total de ejecutivos, investigadores científicos, contadores públicos titulados y contadores fiscales autorizados. En 1986 la renta media mensual de la mujer trabajadora se cifraba en torno a los 200,000 yenes, lo que representa sólo el 52 por 100 de la cifra correspondiente al varón".
El documento facilitado por Asuka Takeuchi a "