Son una herramienta de trabajo incansable. Comen, beben, fuman... y meten el dedo en casi todas nuestras actividades cotidianas; las manos tocan y retocan, gesticulan, golpean, pellizcan, acarician. Es difícil tener las manos quietas.
1. Una manicura semanal. Es el gesto de higiene básico, que no tiene por qué finalizar obligatoriamente en un maquillaje de uñas. Lo principal es cortar con limpieza las uñas, limarlas en un solo sentido y separar las cutículas hacia atrás.
2. Lavados suaves. El mejor jabón es el de glicerina o los jabones líquidos diluidos en agua. Para finalizar, un secado cuidadoso y dulce, pero exhaustivo.
3. Al igual que el rostro, las manos necesitan una dosis diaria de crema. Se aplica mano sobre mano, mediante un masaje dedo por dedo, que active su circulación.