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Las narices son incitadoras

El amor, el deseo, la atracción, están en todas partes codificados en sustancias químicas conocidas como feromonas.


LA ATRACCIÓN sexual entre hombres y mujeres parece encontrar su efectiva fuente de relación en el aire. Aunque parezca mentira, son las feromonas las causantes de que los sexos opuestos se atraigan, se deseen y se encuentren irresistibles.
Las feromonas son sustancias químicas, sin olor, que produce nuestro cuerpo y propaga el aire.
La principal misión de estos "mensajeros" es alterar el comportamiento sexual, atraer a nuestra potencial pareja y hacernos más atractivos ante los demás.
Las feromonas son captadas de forma subconsciente por el Órgano Vomeronasal (OVN), alojado en nuestra nariz, conocido también como el sexto sentido.
Con sólo respirar entramos a formar parte de este revuelo sexual.
Hombres y mujeres que repentinamente se atraen sin un por qué, sin explicación lógica.
Este fenómeno fue analizado por un gran número de científicos desde 1950 y llamado "feromonas" del griego "phero" y "hormone", que significa "acarreador de excitación".
Las feronomas son, según el psiquiatra panameño Javier Ríos, sustancias químicas que produce un sujeto y que transmite a distancia a otro de su misma especie para enviar un mensaje y provocar una respuesta conductual, que en la mayoría de los casos está asociada con la actividad sexual.
A partir de esos descubrimientos, los expertos no paran de investigar. Ahora nos sorprenden con sus hallazgos.
En 1986, la Universidad de Pensylvania en Estados Unidos descubrió en la especie humana que las feronomas se perciben a través de la nariz, de la respiración.
Esta investigación, efectuada por la doctora norteamericana Winnifred Cutler, presidenta del Instituto Athena en Pennsylvania, concluyó que en los seres humanos hay un sistema químico de comunicación sexual que, se localiza principalmente en las axilas y alrededor de los genitales, y representa un papel decisivo en las relaciones sexuales.
Investigaciones médicas prueban que los individuos con secreción de feromonas más alta poseen un atractivo sexual más elevado para sus potenciales parejas y son más respetados por los individuos de su mismo sexo.
La doctora Winnifred Cutler, cuyo hallazgo arrojó grandes luces sobre este tema, descubrió y probó que las feromonas influyen en las relaciones entre hombre y mujer y potencian el deseo sexual.
Sus estudios concluyen que los productos químicos emanados por los cuerpos de los hombres -una mezcla de sudor, hormonas y el olor natural de la piel -pueden causar a sus parejas, del sexo femenino, ser más fértiles, tener ciclos menstruales más regulares y una menopausia suave. Si no lo cree, "camine usted por el baño de un hombre, ¡eso es olor!", afirma Cutler.
Esta norteamericana afirma además que las mujeres en contacto con la esencia "femenina" de otra mujer, por ejemplo, al vivir juntas, menstrúan al mismo tiempo, después de transcurridos algunos meses. También asegura que tal esencia aumenta el deseo para el contacto sexual, haciendo a la mujer más receptiva frente a su pareja masculina.
Los efectos de las feromonas varían según las segreguen hombres o mujeres.
Las segregadas por los varones se manifiestan hacia fuera, resultando más atractivos y excitantes para las mujeres.
Las feromonas segregadas por los hombres sólo atraen a las mujeres, y no tienen efectos en la población masculina.
Las feromonas producidas por mujeres, tienen efectos y reacciones hacia el sexo opuesto y hacia ellas mismas: su presencia aumenta el deseo de los hombres a tener relaciones sexuales y tiene efectos sobre el estado de ánimo y el cuerpo de la mujer similares al orgasmo.
La mujer se muestra más receptiva al galanteo de los hombres, su piel se vuelve más suave y tersa, el brillo de sus ojos adquiere una ansiedad especial y toda su persona irradia una especie de magnetismo que la hace más atractiva y produce efectos benefactores y estimulantes en las personas de su alrededor.
  1. Mantener relaciones sexuales con frecuencia, por lo menos dos veces por semana, contribuirá a la producción de muchas feromonas. En el mundo del sexo, de la felicidad y el gozo, pasa lo mismo que con el dinero. El dinero llama al dinero y la miseria a la miseria. El amor llama al amor y el resentimiento y la amargura, llama a la enfermedad y la depresión.

  2. Realizar ejercicios que estimulen las glándulas apócrinas, productoras de feromonas. El ejercicio físico hace que transpiremos con mayor frecuencia, fomentándose la producción de feromonas. Hay que dejar secar el sudor fresco del cuerpo si no es desagradable en su aroma, ya que el mal olor aparece 24 horas después de haber transpirado mientras que el sudor fresco es muy excitante.

  3. Evitar el uso de desodorantes demasiado fuertes que neutralizan nuestra propia fragancia. Debemos utilizar productos inodoros que reduzcan la transpiración sin eliminar el olor sexual.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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