La ropa sucia no se tira al suelo.
Los desperdicios se arrojan al basurero.
Las toallas se dejan colgadas en la percha.
Las puertas no se cierran a portazos ni se abren a patadas, porque se ensucian, rompen y contaminan acústicamente.
Al llegar del colegio las mochilas y el uniforme se dejan ordenados, no tirados.
Las otras obligaciones de los niños
Nadie dice que los niños deben hacer las tareas de los grandes, pero hay ciertas cosas en las que ellos pueden colaborar y con las que harán de la casa un ambiente más agradable.