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Las Pavas, informe positivo sobre la Cuenca del Canal


Como consecuencia de la explosión demográfica en las áreas periféricas a la antigua Zona del Canal debido al extraordinario incremento en la oferta de trabajo que trajo consigo la Segunda Guerra Mundial, y debido también al cese de esa misma oferta al término del mencionado conflicto; una gran masa de campesinos atraídos desde las áreas rurales del país quedaron sin trabajo y dispersos en áreas cercanas al perímetro de la Zona del Canal e incluso muchos incursionaron dentro de la misma zona canalera en busca de su supervivencia.
El atractivo eran las vastas áreas dentro de esa zona que permanecía con sus bosques vírgenes e intactos que invitaban a la primitiva "agricultura de subsistencia" caracterizada por la "tumba y quema" que tiene que renovarse todos los años (nuevas quemas) debido a la pérdida de la fertilidad natural del suelo del bosque original a causa de la intensa erosión.
Esta práctica (la quema y la erosión concomitante) era un auténtico atentado contra la integridad del Canal pues los suelos expuestos directamente a los diluvios son fuertemente lavados y pierden la facultad de retener y reincorporar el agua al mismo suelo; fenómeno éste esencial para la subsistencia del Canal. Bajo las condiciones descritas, la zanja acuática se transformaría poco a poco en un tremendo lodazal que dificultaría y finalmente impediría el tránsito de naves de menor y menor calado.
Poner un término a esta situación se volvía un problema político muy delicado que no podía resolverse por medio de la fuerza.
La solución sólo podía ser la educación. Se debía convencer a la población campesina de lo nefasto para el país de una práctica, que sin embargo era para ellos parte de su cultura ancestral y de la cual parecía depender su misma supervivencia.
Correspondía entonces a las autoridades de la República de Panamá, apoyadas por entidades civiles de los Estados Unidos de Norteamérica planificar alternativas que respondieran a las necesidades campesinas sin menoscabar un recurso tan esencial para el país y para la comunidad internacional, cual es el Canal de Panamá.
Es con base en este trasfondo que queremos plantear la ejecutoria del señor Ceferino González como promotor de la Conservación del Ambiente en el área de la Cuenca del Canal de Panamá.
Ceferino, como tantos otros campesinos de la Cuenca es originario de nuestras provincias centrales, en el interior de la República, exactamente de la provincia de Los Santos.
Originalmente (1945) él ocupó, desmontó e hizo sus cultivos anuales en una parcelita de 1 hectárea, la cual cercó. Estaba muy cercano a los límites de la Zona del Canal, pero afortunadamente fuera de ella. Con el tiempo la comunidad le reconoció "derechos posesorios" sobre el sitio. El allí construyó su casa y levantó su familia, son 7 hijos, 2 varones y 5 niñas de 2 a 4 años de edad.
Lo conocí en 1992 durante uno de mis recorridos en el área cuando desempeñaba las funciones de Superintendente del Monumento Natural de Barro Colorado (STRI). Me lo presentaron como presidente del "Club de Padres de Familia" de la escuela primaria La Pavas.
Hemos desde entonces conversado sobre muchos tópicos, entre ellos sobre la "tumba y quema" y sobre las posibles alternativas a esta nefasta práctica, la cual aún se practicaba (1992) en sitios adyacentes a Las Pavas y al interior mismo de la antigua Zona del Canal. Le pregunté si le interesaría desarrollar en el lugar un proyecto sobre alternativas a ese sistema. Que era posible que el Smithsonian (STRI) consiguiera recursos especiales para ello.
Fue así como Ceferino abandonó sus múltiples obligaciones y planificamos la siembra de árboles y otros cultivos en un viejo potrero de 6 hectáreas adyacentes a la comunidad de Las Pavas y fuera del límite geográfico de la Zona del Canal. STRI pagó $1,200.00 por los derechos posesorios. Posteriormente, Ceferino le sacó título de propiedad formal pagando $200.00 a la Reforma Agraria.
La tarea por delante era pionera y sin precedente, para nuestra cultura campesina. Al revés de lo tradicional, en vez de tumbar árboles y prenderles fuego para luego sembrar el sitio aprovechando las cenizas que fertilizaban el suelo, estimulando así el crecimiento y la cosecha; procederíamos en sentido contrario. Sembraríamos en el viejo potrero (pura hierba faragua) que cubría todas las 6 hectáreas, árboles pioneros, de rápido crecimiento, con el poder de fijar nitrógeno del aire y extraer de las profundidades del paupérrimo suelo, fósforo y otros minerales esenciales cuya ausencia limita el crecimiento vegetal. Este árbol, único hasta donde sabemos, es el Acacia magnium, originario del Asia tropical (Australia, Papúa Nueva Guinea) importado por nosotros de su sitio de origen para los fines indicados. Existen ahora varios cientos de estos árboles en la parcela de Ceferino de 6 hectáreas, sembrados a distancias variables (2-6 metros). Tienen ahora más de 30 metros de alto y entre las hileras Ceferino ha sembrado café, cacao, plátanos, papaya, guanábanas, maíz y también especies maderables nativas: caoba, cedro espino, cedro amargo, roble, carbonero, para observar el desarrollo y crecimiento bajo la protección del Acacia mangium.
La parcela se presta para toda clase de ensayos y experimentos sobre los cuales estamos actualmente en un activo proceso de aprendizaje.
Numerosos experimentos realizados por nosotros, con extrema rigurosidad científica nos han indicado que el Acacia mangium necesita tan sólo 2 onzas de triple super fosfato por árbol aplicados en una sola vez en su vida ( a la siembra); para crecer al ritmo de 3 a 4 metros por año. Ahora (1999) tienen entre 34 a 38 metros de alto semejando torres de majestuosas catedrales. El hombre de campo que vive día a día todo lo que nos está enseñando esta parcela es Ceferino González.
Ya sabemos por ejemplo que la madera de este árbol sirve para postes de cerca y para todo tipo de construcciones rurales. Es una madera dura de tronco recto resistente al comején. El árbol contiene una resina especial que los hace arder con intensidad. Ceferino descubrió la técnica para hacer con esta madera un carbón especial con gran demanda en la comunidad. (B/.2.00 el saco de 40 libras). Se usa, en adición a la cocina, para preparar suelos de alta fertilidad para semilleros y para bolsas de tierra con plantas ornamentales de esplendoroso crecimiento.
Estamos ahora mismo abarcando un aspecto fundamental e inconcluso de este proyecto y es el arte de la cría animal: carneros, chivos, conejos (incluso el conejo pintado), iguanas y gallinas de patio. El manejo apropiado de las excretas de estos animales da un tremendo impulso a los proyectos de cultivos hortícolas y ornamentales que tenemos en mente debido a que la materia fecal tiene un alto contenido de nutrientes, fácilmente asimilables por las plantas.
Hacemos constar la capacidad de Ceferino de convivir con la comunidad y hacerla partícipe de todas sus experiencias. El es siempre el voluntario para participar en todas las actividades y eventos que tienen lugar en la comunidad. El posee por lo menos 6 certificados que acreditan su participación en eventos comunales realizados en Las Pavas por el MIDA, ANAM, Ministerio de Salud, el Peace Corps (Cuerpo de Paz) y el USAID, (United States Agency for International Development). Con esta agencia Ceferino y líderes de otras comunidades rurales, realizó una gira por México y los Estados Unidos de más de 4 meses en 1998. El posee los certificados correspondientes. El aprovechó esta gira para dar conferencias ilustradas con diapositivas sobre sus actividades en Panamá. Mostrando incluso a su hija mayor de 14 años, Reina Beatriz manejando diestramente un arado de tiro animal lo cual le valió medalla de oro, (el primer premio) en un concurso organizado por el Ministerio de Desarrollo Agropecuario en Santiago de Veraguas.
El autor es exdecano de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de Panamá; y Ex-Superintendente de Recursos Naturales Renovables del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) entidad científica de renombre internacional con sede en los Estados Unidos y a cargo en Panamá, del Monumento Natural de Barro Colorado, ubicado en la Cuenca del Canal, son 5.000 hectáreas colindantes en una pequeña sección con Las Pavas.


fecha edicion
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68098
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América