"El famoso elixir del amor, que buscaron muchos enamorados durante siglos para superar las penas, podrá ser próximamente una realidad".
En su obra el escritor señala que "cuando dos personas se atraen sexualmente una cascada de neurotransmisores recorre su cerebro y su cuerpo. Tales agentes son oxitocina, fenilenetilamina, adrenalina, noradrenalina, serotonina, dopamina, vasopresina, endorfina, así como las hormonas sexuales testosterona y estrógenos".
La ciencia ha comenzado a conocer los mecanismos biológicos del amor y del odio y que existe "toda una serie de hormonas que están relacionadas con el enamoramiento que se están investigando, y que contribuyen a que determinado tipo de animales sean fieles -como la vasopresina la oxitocina- que son evidentes en el caso del ratón de la pradera que tiene una gran cantidad de secreciones de estas sustancias".
"Entonces sí podría inducirse ese tipo de situaciones amorosas y se podrían arreglar en el hombre; pero todavía falta mucho", afirmó Ortiz.
Para el experto, como ejemplo de que la química puede contribuir a solucionar problemas vinculados con la sexualidad está el uso actual de los fármacos para solucionar los problemas de disfunción eréctil y de la "misma manera otros inconvenientes de la menopausia, entre estos la disminución del deseo sexual, son arreglados con testosterona".
"Puede haber un elixir del enamoramiento, de la atracción, pero el amor es algo más cerebral, y apenas comenzamos a entenderlo". Aseguró que su libro "Amor y desamor" deja claro que la sexualidad y el amor son cosas diferentes, que la primera tiene una base biológica y el segundo es intelectual, está en la conciencia.
El mundo vive en una etapa de transición para delimitar cuales serán las formas de supervivencia de la humanidad y el tipo de relaciones entre hombres y mujeres, pero aseguró que el amor continuará siendo un vínculo esencial en la pareja humana.
Respecto de este tema, basados en la experiencia, vida real, lecturas y entrevistas, queremos añadir otras observaciones. Relacionadas con lo que les preocupa a los adolescentes que inician relaciones sexuales.
Lejos están ellos y ellas de pensar que pudieran enfermar (además de las ITS está el VIH-SIDA). O ellas quedar embarazadas. A esa edad se creen infalibles. "Esas cosas sólo le suceden a otros".
Les preocupa, eso sí, a ellas, que no les salgan barros, ni acné, darse cuenta de cuándo tendrán su primer período, para no mancharse. Si son tímidas, esconder el busto y por eso se joroban y si son seguras de sí mismas, más bien hacerlo parecer más grande (se ponen papel higiénico o sostenes con aumento).
A ellos les preocupan los sueños húmedos y el tamaño del pene o si tienen un testículo más grande que el otro, al igual que la erección, eyaculación precoz y si es posible orinar sin eyacular y a la inversa. También, si serán imberbes o hirsutos.
A ambos les preocupa dar el primer beso y qué hacer en el primer encuentro sexual.
La sexualidad es una función vital, clave en la vida humana.
Sexualidad es la suma de sensualidad y genitalidad (estimulación de los sentidos y de los genitales, respectivamente).
Sexualidad es sinónimo de placer. También de peligro. Da lugar a vida o a muerte. Depende de si eres o no responsable.