Actor, director y vestuarista, Gabriel Pérez Matteo se inició en el Teatro en 1990.
Comenzó con el clásico “El lazarillo de Tormes”, en teatro de la calle. Luego disfrutó mucho haciendo teatro experimental.

Más tarde incursionó en el teatro clásico. Actuó en “La vida es sueño”, “Romeo y Julieta” y “Edipo Rey”.
También demostró su talento en “Sueño de una noche de verano”.

Ahora se dedica al drama más contemporáneo y la comedia (panameña).
Goza más haciendo teatro cuando este le permite acercarse más al público, hablar su idioma. Cuando siente que la gente le gusta lo que hace él cada día. Cuando al público se le puede leer en el rostro o lo grita a todo pulmón durante la obra, que está cómodo, que se siente identificado con el montaje.
¿Cómo es Gabriel Pérez Matteo? Maestro y alumno. Siempre abierto a aprendizajes.
De hecho, solía inclinarse por el drama.
“Soy una persona de carácter muy serio, muy formal y cuando acepté el reto de hacer comedias tuve que aprender a manejarme entre el nivel de humor personal y el humor que maneja la gente en Panamá. Ha sido una experiencia enriquecedora en muchos aspectos.
Hace la salvedad que no le gusta la comedia fácil, de simplemente hacer reír. Prefiere la que se presta para hablarle a la gente de sus problemas y ponerla a pensar en ellos. Y cómo resolverlos.
“Es como la pastilla de medicina con sabor a fresa. Te hace bien y te ayuda a curar heridas sin que necesariamente tenga que ser un mal trago”.
Él desea presentar “Antígona”, en verano. No el tradicional montaje, sino uno experimental. Le encanta el tema de la lucha entre mi deber moral y mi deber social frente a la ley.
Sobre la obra.
“El amante ardiente”, explica Pérez Matteo, está basada en "El último de los amantes ardientes". Se ha presentado en Panamá por lo menos dos veces antes. La versión más reciente, en 2006, fue con Aaron Zebede y Rossana Uribe, en el Teatro en Círculo.
Típica de los años '70 en Nueva York.
La versión que se presenta en La Quadra es más actual, sin cambiar el texto. Habla sobre un tema de interés general, el de la infidelidad que hoy día es hasta virtual.
Es una obra en tres actos, donde actúan dos actores. Luis Gustavo Macías, como Barney Cashman y Angie Cabrera Toledo que hace tres personajes: Elaine, Bobbie y Jeannette.
“En ella Angie demuestra mucho crecimiento actoral: en interpretación y análisis de personaje”.
Pone a pensar sobre el sentido del matrimonio, que ya no es un contrato para toda la vida, destaca Pérez Matteo y pregunta ¿queremos ser infieles?
“Seamos claros, no nos andemos con rodeos y digámosle a la pareja: no me satisface eso”.