Ficha técnica de la obra infantil
- Producción: Teatro Bambalinas.
- Dirección: Tatiana Salamín.
- Escenografía: Ronaldo Samaniego.
- Diseño de vestuario: Luis Salazar.
- Música y letra: David Colindres.
- Coreografía: Carlos Díaz.
- Relaciones Públicas: Dumas Torrijos.
Que tire la primera piedra aquel que no tenga pecado, pidió Jesucristo, cuando los dedos acusadores señalaban a María Magdalena.
Nadie la lanzó. ¿Cómo hacerlo?

Por eso, porque para juzgar objetivamente, solo Él y Dios, hay que perdonar. Poner la otra mejilla, como el Hijo de Dios nos enseñó.
Este mensaje es también uno de los que “Santa busca un cuento que contar...” envía a la niñez. De paso a los adultos que los acompañan. Un buen consejo nunca está de más.

“Santa busca un cuento que contar...” es la obra que se presenta los fines de semana, hasta el 23 de diciembre en el Teatro Bambalinas en Avenida Balboa.
Con la magistral actuación de Abdiel Tapia, Elizabeth Jipsion, Robert De Luca, Junior Martínez, Rosa Fonseca y Luis Melgar, esta pieza teatral llena de colorido invita a reflexionar sobre cómo los seres humanos nos dejamos fácilmente dominar por las bajas pasiones y hacemos cosas que perjudican a otros.

En ocasiones dejamos que el resentimiento anide en el corazón y somos duros para perdonar.
Entonces, el rencor, deseo de venganza, egoísmo, envidia y ansias de demostrar poder, control ganan terreno como caldo de cultivo para alimentar acciones que a nada bueno conducen, aunque en el momento se piense que, ‘sí, ¡ahora las reglas del juego yo soy quien las pongo!

No, más tarde o más temprano, la vida pasa la factura, como le consta a un par de personajes de este montaje.
Entonces, ¿qué cabe? recapacitar, aceptar que se actuó de mala fe, porque se fue víctima de malas influencias y se carecía de todos los elementos para emitir un juicio justo y se juzgó equivocadamente. Luego, a reandar los pasos, pedir perdón y cambiar de actitud. Así todos ganan.
Todos ganaron, en verdad. Aunque, no siempre en la vida hay un final feliz. Pero, eso no implica utilizar al otro, aprovecharse de él, hacerle mal gratis, sentirlo un estorbo o escalón en el camino a la obtención de las metas personales.
Lo sabio sería que lo que a cada uno le toque, que lo administre lo mejor posible: dones, sentimientos, tiempo, recursos...
Como en esta producción navideña, siempre se prueba que el ‘éxito’ no es solo asunto de aptitud. La actitud pesa bastante en la balanza de la justicia. Esa justicia por la que muchos claman y que no es utopía. Es posible si hay más sensibilidad, menos prevalencia del yo y deseos de aceptar a los demás como son y celebrar triunfos sin envidia.