Variedades

Lejos muy lejos


Me gusta cantar en el campo.
Ancha es la tierra, los follajes
palpitan, la vida
cambia sus multiplicaciones:
de abeja a polen, a ramaje,
a colmena, a rumor, a fruta,
y todo es allí tan secreto
que al respirar entre las hojas
parece que crece contigo
la economía del silencio.
Era tan lejos de mi tierra
aquel campo, la misma noche
caminaba con otros pasos,
con sangrientos pasos de fósforo.
de dónde venía el río
Irrawadhy con sus raíces?
De tan lejos, entre los tigres.
Allá en la sombra carcomida
las plumas eran un incendio
en el resplandor de las alas
y volaba el verde insepulto
entre las ráfagas del fuego.
Ay yo vi el redondo relámpago
del leopardo en el camino
y aún estoy viendo los anillos
de humo olvidado en la piel de oro,
el brusco salto y el asalto
de aquella cólera estrellada.
Elefantes que acompañaron
mi camino en las soledades,
trompas grises de la pureza,
pantalones pobres del tiempo,
oh bestias de la neblina
acorraladas en la cárcel
de las taciturnas tinieblas
mientras algo se acerca y huye,
tambor, pavor, fusil o fuego.
Hasta que rueda entre las hojas
el elefante asesinado
en su atónita monarquía.
De aquellos recuerdos recuerdo
la espaciosa selva en la noche,
el gran corazón crepitante.
Era como vivir adentro
del útero de la tierra:
un silbido veloz, un golpe
de algo sombrío que cayó:
el albedrío del follaje
esperando su desarrollo
y los insectos torrenciales,
las larvas que crujen y crecen,
las agonías devoradas,
la nocturna cohabitación
de las vidas y de las muertes.
Ay! me guardo lo que viví
y es tal el peso del aroma
que aún prevalece en mis sentidos
el pulso de la soledad,
los latidos de la espesura!


fecha edicion
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267839
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América