Lesiones precoces en la parte frontal del cerebro de un niño pueden hacer que éste se convierta en un adulto irresponsable o inmoral, indica un estudio publicado por la revista especializada Nature Neuroscience en su número de noviembre.
Científicos de la Universidad de Iowa (Estados Unidos) compararon los casos de dos jóvenes que sufrieron severas lesiones corticales prefrontales, es decir en la parte del cerebro situada detrás de la frente, antes de la edad de 16 meses.
El primer paciente es una joven de 20 años que fue atropellada por un vehículo cuando tenía 15 meses, el segundo es un muchacho de 23 años que debió ser sometido a una operación quirúrgica del cerebro para extirparle un tumor a los tres meses de edad.
Los dos niños, pertenecientes a la clase media norteamericana, se recuperaron bien de sus lesiones y crecieron y se desarrollaron normalmente.
Pero al llegar a la adolescencia, su comportamiento se modificó de manera espectacular: empezaron a mentir, a comportarse de manera turbulenta en la escuela, a buscar el enfrentamiento con los adultos y a agredir verbal y físicamente a sus compañeros.
El muchacho pasó a ser sucio y a comer cualquier cosa, incluso alimentos todavía congelados.
Ambos se mostraron incapaces de respetar la más pequeña norma de vida en sociedad. Posteriormente manifestaron la misma actitud en la vida laboral. Su conducta sexual resultó ser igualmente irresponsable, saldándose en particular por una indiferencia total respecto al hijo que cada uno de los dos jóvenes tuvo.
Otro hecho sorprendente es que ninguno de los dos jóvenes expresa el menor sentimiento de remordimiento o de culpabilidad. Tampoco son capaces de elaborar proyectos para su futuro y por tanto viven dependiendo de sus padres y de los servicios sociales.
En ambos casos, pese a esos comportamientos asociales, las funciones intelectuales son normales y en sus respectivas familias no hay antecedentes de enfermedades neurológicas o psiquiátricas.
Los adultos que sufren daños cerebrales similares conservan una noción de los valores morales, incluso si no necesariamente los respetan en la vida cotidiana. En cambio, las personas que fueron víctimas de tales lesiones en la primera infancia se muestran incapaces de asimilar las normas sociales más simples, señala el equipo de los doctores Steven Anderson y Antonio Damasio.
Los autores de esta investigación admiten empero el carácter "preliminar" de la misma, ya que esas lesiones precoces son sumamente raras. Pese a ello, esperan que su estudio contribuya a identificar otros casos a fin de comprender mejor las bases neurológicas de las trastornos del comportamiento de tipo asocial (psicopatías y socipatías) y sus causas biológicas.