El abuelo materno del poeta panameño Javier Romero, quien le obsequió una biblioteca a este cuando tenía ocho años de edad, no sabía qué tan lejos le haría llegar la literatura a su nieto.
El chorrerano Javier estuvo en el festival de poesía más antiguo e importante del mundo realizado en Macedonia y logró que se le tradujeran al macedonio poemas de dos de sus libros.
Sobre tan enriquecedora experiencia, en la que participaron más de 200 poetas del planeta y la cual es uno de sus principales logros este año, Javier nos dijo, entre otras cosas, que le impresionó y dejó un memorable recuerdo: “El aplauso multitudinario en la lectura final en Skopie (la capital de Macedonia), después de que la intérprete leyera en macedonio los poemas que yo había leído en español. Descubrí que más allá de la distancia que suponen las lenguas, la poesía permanece, es indestructible porque es humana. Recuerdo las palabras que me dijo el poeta egipcio Tareb Eltayeb: “Javier, no entendí nada, pero es hermoso el sonido, el español es bello”.
Javier participó en una lectura de poesía y conversatorio en los que compartió con un público apasionado por la poesía. Además, tuvo la oportunidad de ser entrevistado por la televisión de Macedonia, en Kochani, ciudad en la frontera con Bulgaria.
Romero, de 28 años, es autor de cuatro libros: “Meditación en un laberinto y otros extravíos” y “Lluvia inflamable” (de los cuales le tradujeron poemas al macedonio) y “Delirios de la Sangre” y “Poemas para encontrar a un ser humano”.
El festival “Struga Poetry Evenings” se inició en 1962 con lecturas de poesía por poetas de Macedonia, para honrar a dos grandes intelectuales, docentes y escritores, los hermanos Konstantin y Dimitar Miladinov, nacidos en Struga a principios del siglo XIX. Uno de ellos, Konstantin, es considerado el padre de la poesía moderna en Macedonia.