Variedades

Libros a precio de costo


Mañana, martes 14 de agosto, en la Difusión Cultural de la Universidad Tecnológica de Panamá, ubicada en la Universidad de Panamá, se venderán libros "a precio de costo".
Se trata de obras premiadas en los concursos que avala la UTP.
Toda persona alguna vez se ha sentido culpable de algo. Con razón o sin ella.
Cada uno maneja la culpa a su manera. Unos bien, otros mal. Para unos es más fácil "sacudirse" las culpas. A otros les toma mucho tiempo. La vida.
La psicóloga Elisa Bósquez, de la Fundación Piero Rafael Martínez De La Hoz, explica que la culpa puede acosarnos y hacer añicos nuestra paz.
Todo empieza en la niñez.
Esos sentimientos muchas veces dependen de cómo somos educados, de la forma en que los padres, adultos o la nana nos hablaban. Mandaban mensajes que nos hacían sentir vergüenza de nuestras acciones: "mira, cómo te portas con tu mamá, ingrato, y eso que ella se mata trabajando para darte de todo"; "¿para qué te pago escuela privada, si sigues tan burro?; "eres mala, te compré el vestido más caro y lo has vuelto un asco".
Calificativos que denigran. Mensajes que dan a entender a los niños que no son aptos, que no encajan, que son "malos", "cochinos", "desordenados", que no llenan las expectativas de los adultos.
Los niños, entonces, andan cargando ese lastre: inseguridad, frustración, sentimiento de inadecuación.. culpabilidad.
Los adultos los condicionan. Los niños, para tener su visto bueno -para no ser rechazados, etiquetados, ni ridiculizados- actúan por imposición no por convicción. Nunca logran complacerlos del todo. Se sienten culpables por eso. Cargan esa culpa hasta que son adultos y a sus hijos los tratan como los trataron a ellos. Y, si no se rompe el círculo vicioso, estos hacen lo propio con los suyos.
Esas culpas son perjudiciales, porque no son sanas. Las sanas te llevan a tomar una acción concreta, a reparar si has hecho un daño. A cambiar. Las tóxicas te paralizan.
Debes diferenciar entre cuando tú has hecho algo deliberadamente que ha perjudicado a otro y si ha sido un accidente o una percepción errónea de parte tuya o del otro, que te hace sentir culpable innecesariamente e injustamente. Y te crea un fantasma que te persigue y acosa, que te grita ¡Culpable!, pero al que puedes decir ¡Basta!
  • Lo primero es aceptar que hay cosas que no dependen de ti, que no puedes cambiar.

  • Debes reconocer que debes cambiar tu manera de pensar. No tienes en tus manos la capacidad de hacer feliz ni complacer a todo el mundo.


La psicóloga Bósquez profundiza en el tema de la culpa sana vs la tóxica y la culpa real vs la irreal o imaginaria.
A veces sí, ofendes a alguien y después te sientes culpable. Es una culpa real. Deliberadamente hicistes algo que la afectaba. Es culpa sana cuando la conviertes en responsabilidad y subsanas el daño ocasionado.
Además, hay que separar las culpas reales de las irreales. La mayoría de nuestras culpas son irreales.
Es irreal y no sirve de nada lamentarse, "si yo hubiera hecho..". Si ya pasó no se puede cambiar. Mi actitud de hoy sí la puedo cambiar.
Además, por alguna razón inexplicable, la gente más educada es más propensa a tener sentimientos de culpa. La menos educada maneja mejor la culpa.
En cuanto a género, la mujer tiene más roles y culturalmente la responsabilidad de cuidar a los hijos. Se ve más afectada por ese sentimiento y lo reconoce más fácilmente.
En la práctica, Bósquez ha visto en los hombres cuadros más complejos que en las mujeres.


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290072
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América