En el peor momento de la carrera de Mel Gibson, su amiga Jodie Foster le dirige en “El castor”, cinta que se presentó fuera de concurso en Cannes y en la que el actor hace un “striptease” emocional con un personaje triste que encuentra la salvación en una marioneta.
“El castor es un animal que construye cosas y luego las destruye”, explicó una Foster ingeniosa.

“Para este personaje no pensé en nadie más. Mel es alguien que entiende el humor, la luz y el encanto del personaje, pero también conoce profundamente su lucha por salir adelante, la idea de no gustarse a sí mismo e intentar cambiar”, ha asegurado.
El filme tuvo una calurosa acogida por su giro hacia la emoción auténtica tanto en la historia principal -la de Gibson- como en la subtrama adolescente en la que Foster maneja con sabiduría y sensibilidad el sentimiento de incomprensión.



