Se criaron en las mismas calles y entre los mismos monumentos que ahora enseñan con orgullo. Por eso dicen que tienen una visión "única" de la Zona Colonial, que esconde entre sus esquinas la primera catedral y la primera universidad de América.
La mayoría de los 95 guías turísticos autorizados para mostrar los encantos de esta Ciudad Colonial era limpiabotas, otros vendían periódicos, jugos o recuerdos turísticos.
Sin embargo, tras pasar varios cursos y diplomados de historia y cultura colonial, muchos optaron por una profesión que les permitía ganarse la vida con aquello que conocían de primera mano.
Manuel Zavala es uno de ellos. Desde los 8 años, ahora tiene 39, comenzó a limpiar zapatos en la Ciudad Colonial.
Llegó hasta allí atraído por los barcos que desembarcaban en el puerto de Santo Domingo y en los que siempre encontraba algún cliente.
"Pero yo era despierto. Siempre andaba preguntando qué monumento era éste y cuál era el otro", afirma.
Esa misma curiosidad fue la que le condujo, como a otros de sus colegas, hasta esta profesión y también a aprender idiomas "de forma autodidacta".
Casi todos ellos hablan "por supuesto" inglés, a lo que muchos suman francés, italiano y hasta alemán.
Todo eso con el mérito añadido de que casi ninguno ha pasado por una academia de idiomas.
"No hay nada mejor para aprender un idioma que tener necesidad de él", añade con una sonrisa pícara Zavala.
Una vez superada la barrera del idioma llega la hora del recorrido.
Por el "regalo" de 600 pesos o 20 dólares, el viajero puede llevarse una gira completa que incluye el primer palacio municipal de América, el primer fuerte militar, el Alcázar de Cristóbal Colón o el Museo de las Casas Reales, entre otros edificios coloniales.
"Lo que buscamos es que el visitante quede contento y que cada vez vengan más turistas", sostiene Zavala, para quien la mejor temporada son los meses de verano y los más flojos abril y mayo, no en vano los bautizan como "guarda pan para abril y harina para mayo".
El secretario general del Sindicato Oficial de Guías Turísticos de Santo Domingo, José Elías Marte, explica que casi todos los guías "vienen de abajo", pero que el crecer dentro de la Ciudad Colonial les ha dado un "sinnúmero de conocimientos" que no se aprenden en los libros.
Paradójicamente, reconoce que entre los problemas de los guías se encuentra el de los niños limpiabotas que también ahora inundan la Ciudad Colonial.
"Lo que pasa es que ellos acosan a los turistas, no les saben tratar. Nosotros no éramos así", asegura Marte, para quien la culpa la tiene la "globalización" y que estos niños "saben demasiado".
"Hemos hablado con ellos. Les hemos explicado que así no se trata a los turistas, pero no es fácil", resume con una frase ya convertida en cliché.
No, no tomo, gracias a Dios, no tengo ese problema.
El cantante y sonero Victor Manuelle nació en Añasco, Puerto Rico. Uno de los talentos juveniles que surgió de los 1990, fue descubierto por Gilberto Santa Rosa cuando Manuelle se lanzó al escenario para cantar con él. Manuelle impresionó a Santa Rosa y se ganó un lugar en su banda.
En esta última década, Victor Manuelle se ha convertido en uno de los máximos talentos en el ámbito de la música tropical. Él posee todo lo necesario: imagen, una maravillosa voz y el amor y la pasión por la música lo cual se hace latente en cada letra que escribe en la mayoría de su material discográfico.