¿Quieres un rostro limpio y sin puntos negros? Pues es tan fácil como lavarte la cara con una aspirina disuelta en agua tibia.
Y exfoliar el cuerpo resulta más sencillo de lo que piensas. Sólo debes añadir una cucharada sopera de azúcar a tu crema hidratante y frotando con la mezcla haciendo pequeños círculos, con ello conseguirás eliminar las células muertas. La sal también tiene el mismo efecto, pero en este caso la mezcla se elabora con sal gorda y aceite de oliva o romero. Esta mezcla purificará y limpiará la piel de tu cuerpo, pero no la debes utilizar en el rostro, ya que la sal podría dañar tu cutis. Las plantas y frutas también han demostrado sus beneficios en el cuidado de la piel. Abre una hoja de aloe vera (sábila), ponla sobre la piel y déjala actuar. Conseguirás combatir las irritaciones y las quemaduras que el sol puede producir en tu piel.