Variedades

Lista para el Miss América Latina 2007


Magdalena Guardia, la chica que obtuvo el título Miss Panamá Latina, será quien nos representará en la Riviera Maya de Cancún, México, en el concurso Miss América Latina que se celebrará del 5 al 16 de junio. El evento, que será televisado por prestigiosas cadenas como E Entertainment, Fashion TV y TV Azteca, busca resaltar la belleza latina y unir las diversas culturas.
Magdalena se está preparando en las disciplinas de canto, pasarela, expresión oral y corporal para dejar nuestro país en una buena posición.
6. En la mayoría de los casos, tiene contacto personal con las víctimas. Humilla, atemoriza, castiga y controla a sus víctimas para recobrar la autoridad y realzar su autoestima.
7. Utiliza armas u objetos de diversa índole. El uso de armas de fuego es frecuente y lo hace pensar que tiene el poder en sus manos. En cambio, el uso de arma blanca, aunque permitido, lo hace sentir sucio, escabroso.
8. Finge emociones que no siente. Busca su propio placer. Manipula hasta con los preceptos religiosos.
9. Fuera de su grupo, trata de ser sociables y de aspecto encantador hasta que no se les presione o provoque. A la mínima provocación lanza su veneno demoledor.
10. Cree que todo les está permitido. Particular sentido de la libertad. El riesgo y lo prohibido lo seduce y lo hipnotiza. Lo apasiona no sentir temor, trabaja para ello.
11. El pandillero organizado, prepara sus actos minuciosamente tratando de no dejar pistas, dificultando su captura. El pandillero desorganizado sí deja pistas y comete errores, facilitando su captura. Esto es fatal si busca distinguirse en el grupo. Una vez capturado, suele no confesar; y si lo hace, puede atribuirse más víctimas, dado su afán de protagonismo y celebridad.
12. No hay cabida para la traición entre pandillas y entre los propios pandilleros. So pena de muerte.
13. Tendencia a toda clase de juegos de azar, al consumo de drogas ilícitas, violencia intrafamiliar, desobediente a las reglas y normas de la sociedad, todo esto lo apasiona de forma enfermiza.
14. Suele pensar que Dios es su aliado y todo se lo permite, y que es el responsable de sus actos. Sin embargo, suele escuchar la voz de Dios pidiéndole protección. Hasta lo considera parte de la agrupación.
15. Su sentido de pertenencia lo lleva a posesionarse de un espacio o territorio convirtiendo a la agrupación en una especie de cruzada territorial.
16. Debido al entorno que les rodea, estos sujetos no desarrollan la capacidad de establecer vínculos afectivos, por lo que les resulta más fácil acabar con la vida de otras personas y sin remordimiento.
Lo acontecido en Curundú cae en la categoría de un acto terrorista. Parecieran grupos extremistas que se ensañan cruelmente con sus congéneres. Es conveniente resaltar el patrón cultural propio del modo de vida de estos sujetos, así como, el patrón a seguir como miembros de una organización criminal; los defectos de su personalidad; las tendencias antisociales; los complejos enfermizos debido a su color de piel, status económico, cultural y religioso, y la facilidad con que se obtiene un arma.
Existen más de mil estudios respaldados por más de 30 años de investigación que demuestran que hay una relación causal entre las violentas imágenes que emiten los medios y el comportamiento violento. Pero esta teoría no aclara el por qué en algunas sociedades se reacciona en forma violenta y en otras no. La respuesta es fácil: vivimos en una sociedad que le ha perdido el respeto a la Policía Nacional; en que los correctivos causan escozor y pesar, debido a que aparecen cuando se han perdido vidas; en que el crecimiento económico apunta precisamente hacia los que más tienen, y la tasa de desempleo disminuye, situación que no coincide con las dos mil personas que se hicieron presentes en una feria de empleo recientemente.
Para resolver el problema de la criminalidad no basta con eliminar a las personas malas y salvar a las buenas. Ya es harto conocido que la violencia se debe a que los agresores carecen de una formación espiritual que sensibilice su mente criminal y una educación adecuada que les moldee la mente y el corazón. Lo primero es hacer que las autoridades reconozcan el problema, pierdan el miedo y se llenen de coraje y rompan con el pandillerismo separando a los líderes de las mismas y, que sean sometidos a una resocialización eficiente.
Con esas herramientas elementales es muy fácil comenzar a vivir en armonía; sin embargo, queda en el ambiente un modelo de sociedad egoísta, indiferente y permisiva en que las pandillas y el crimen organizado se adueñan del país a pasos agigantados.
gemiliani@cableonda.net


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272399
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América