La doctora Moira Maguire, de la Universidad de Luton, Gran Bretaña, amparada por la Asociación Británica de Psicología dirigió el estudio Género y la experiencia de llorar (Gender and the crying experience, 2000).
Los encuestados respondieron el Cuestionario del Llanto Adulto (IASQ) ideado por Vingerhoets en 1995. En total 131 preguntas que tratan las situaciones y estados de ánimo que les llevaron al llanto por última vez y los sentimientos que entonces vivieron.
La pérdida de un ser querido o la marcha de la pareja emocional fue la causa más citada por ambos sexos, ellos en un 40,7% y ellas en un 26% de los casos. Pero en el resto de causas difieren. Un 22,4% de las mujeres también citaron un “conflicto” y un 9,2% narraron un “malestar consigo mismas”, dos causas que ninguno de ellos citó. Por el contario, ellos citaron haber llorado al ser testigos de un evento positivo (sobre todo deportivo) en un 29,6% de los casos, mientras que sólo lloraron por este motivo un 2% de las mujeres encuestadas.
Las mujeres están más dispuestas a hablar de su comportamiento durante el llanto. Ellas pueden acceder a episodios de llanto más recientes en la memoria y describirlos más exactamente. Sin embargo, cuando los hombres intentan recordarlos caen en ‘agujeros negros’ en su memoria, apelan a que son episodios distantes en el tiempo y la narración de su experiencia a menudo estaba oscurecida por esteriotipos.
La doctora Maguire cree que la experiencia de llorar es más compleja en las mujeres, ya que ellas citaron un mayor número de sentimientos vividos durante el llanto. Sin embargo, la expresión más utilizada por los hombres para definir la causa de su llanto fue el “estar tocado”.