Un mundo en donde todo gira en torno a máquinas. La era de la tecnología. Que, para bien y para mal lo invade todo. El periodismo no es la excepción. ¡Bendito sea! diría una Annette Hinestroza, periodista de Panamá América, para quien "lo mejor que se inventó en la Tierra es el Internet".
Alberto Belisle, quien se inició en el periodismo en los "80 tiene autoridad para hablar de aquellos tiempos en que más vale que tuvieras buenas plumas y suficiente papel. Eran las únicas herramientas que tenías a mano.
A Nayla Montenegro también le consta que no es lo mismo que se te borre una página escrita en tu PC porque no salvaste la información, a tener que escribir una y más veces un material en una cuartilla 8 1/2" x 11" en una Olympia de duras teclas.
Mejor es que el periodista tuviera buen tino. El reguero de bolas de papel arrugado en el suelo te indicaba que no estaba en su mejor momento, que era chambón o muy perfeccionista.
Que agiliza, que es práctica, que ahorra tiempo..Esto y más se ha dicho de las computadoras. Nadie lo discute. Pero, entonces ¿de qué se quejan las generaciones actuales de periodistas?, que, como bien lo afirmó Nayla "todo lo han recibido en bandeja de plata".
Alberto, Nayla y Annette, tres periodistas de EPASA, del diario Panamá América. Tres momentos periodísticos distintos. Veintitrés, quince y cinco años de experiencia, respectivamente. Hablan en primera persona, con propiedad, sobre el ayer y el hoy de esta profesión. Profesión en la que quien esto escribe va para tres décadas en 2007.
Alberto reconoce el impacto de la tecnología en el ejercicio periodístico.Y le alegra, porque "permite tener un bagaje cultural bastante amplio al periodista, para informarse más rápido, para hacer su trabajo".
Pero, ¡alto! Algo debe andar mal, dice. Porque, el producto no es de la calidad que pudiera esperarse de quienes están en un vasto universo de información, donde se recibe y envían datos en un santiamén.
Invita a no perder de vista que el objetivo primario del periodismo es informar, pero informar con la verdad. Y nos habla de la ética. Pide también a las nuevas generaciones de colegas que lean más. No concibe "un periodista que no quiera leer, que no quiera conocer la historia, que se ponga una venda en los ojos, que no converse con todas las tendencias".
Aboga por un periodismo un poco más crítico. Le agrada el ímpetu de los que se inician en esta profesión pero los urge a superar esa muletilla que tienen. La mala redacción, las faltas de ortografía. "Las de algunos son increíbles. En 1980 no las teníamos. Asumo que es por esa famosa tendencia al chateo en los correos. Ese uso diario, por escribir lo más reducido posible para economizar tiempo".
Belisle ha laborado en radio, TV, agencias de noticias y medios impresos.
Nayla comenzó a hacer sus pininos en el periodismo impreso en los años "90.
Rememora cómo en esa época los cables de las agencias noticiosas eran libras y libras de papel y tinta y cuando sonaba la campanita había que ponerse chispa y estar a la expectativa porque eso quería decir que era última hora, algo a lo que había que ponerle atención.
Eran los tiempos del PMT, del tipómetro y el rotor para ampliar y reducir fotos. Tiempos de la máquina Olympia, la de las teclas duras.
"Cuando yo comencé, lo más moderno era el fax", añade. En menos de un año vivió la experiencia de abandonar la Olympia y aprender a usar computadora, Atex que era lo moderno esos días.
Le daban ganas de llorar cuando la computadora y ella no se entendían o como cuando casi por arte de magia se desaparecía el texto.
"¡Devuélvanme mi máquina Olympia", gritaba.
Sobre la "invasión" de las computadoras y el celular.admite que "se acortan distancias, se facilita comunicarse en fracciones de segundo con cualquier parte del mundo, tener diversidad de información, con sólo hacer un clic".
"¡Y a todo color!". Antes todo era en un triste blanco y negro.
Nayla empezó en Internacionales. Allí aprendió mucho, sobre cultura, historia y política de otros países. Asimismo, sobre estilos de redactar, la forma de manejar la información. A escribir de manera llana, directa, corta, veráz.
Hace cinco años está con la revista Siete.
"Estoy contenta de haber vivido las dos épocas y adoro y aprecio y valoro el periodismo", concluye.
Annette Hinestroza, pertenece al grupo de personas que "nos hicimos con la computadora. No toqué nunca un papel, para mí todo fue digital: el correo electrónico, el celular, entrevistas hechas por telefonía con altavoz.."
Su teléfono celular lo usa de grabadora. La gente la mira con cara de sorpresa, como preguntándose ¿ésta qué hace?
Una y mil veces dice que que se va por lo práctico, que eso es lo suyo. Cuando oye hablar del pasado piensa que sí, que era toda una aventura. Una aventura que no le habría gustado vivir.Tal vez los años "90.
Nunca estará de acuerdo con que es impersonal entrevistar por correo electrónico.
"A veces me siento más próxima con aquellos que entrevisto por correo. No verlos no me quita nada, siento la misma cercanía".
Cuando escribe correo a la gente procura no ser fría para que sienta lo que ella está sintiendo.
Annette a sus 28 años pocas cosas disfruta más que estar conectada a la red. "Yo nací cuando tenía que nacer, para crecer y gozar de todos los avances que tenemos ahora", Desde que descubrí el recurso lo uso a plenitud. Esto, definitivamente que es lo mío".