Recibir la noticia de que su hijo es gay o su hija lesbiana.
Recibir la misma noticia de boca de una flamante rubia, de voz profunda que es su hijo.
Que su "niña" se vaya de la casa con un malviviente.
Que su linda hija le diga que va a ser abuelo y su cara de pánico se refleje en el diente de oro del malviviente.
Enterarse de que los ojos claros de sus hijos no son por parte de la prima segunda de la tía hermana de su esposa, sino del un primo lejano del que nunca supo nada y que pasaba largas temporadas en su casa.
Que su esposa le de el sermón de que se preocupe por su salud, y le anticipe la fecha de su cita con el urólogo.
Que llegue una multitud a su casa, sin un solo regalo, se coma toda su comida, se beban todo el licor y que al final vomiten su alfombra.
Abrir con emoción el regalo de su primer nieto y tener que sonreír cuando el pequeño lo rocía con la sustancia más hedionda que ha olido en su vida.
Que al año siguiente el chiquillo le haga el mismo presente. "Cómo te gusto tanto, te traigo el frasco extragrande".
Que a sus pequeños hijos se les ocurra la "original" idea de hacerle un indigesto desayuno y llevárselo a la cama; y que para colmo de males, se sienten junto a él y le pregunten mirándolo con sus enormes e inocentes ojos ¿Papi está rico?
Que su amada le ofrezca una fiesta sorpresa en la que uno de los invitados es un compañero de trabajo a quien no soporta porque se las da de gracioso.
Que el susodicho saque de su repertorio los chistes más atorrantes y comentarios indiscretos en los que el festejado es el personaje principal.
Que coma como un poseso el buffet criollo que le preparó su mamá: arroz con porotos, puerco frito, ensalada de repollo, huevos rellenos, ceviche de corvina, patitas avinagradas (Sao) y abundante chicha de tamarindo para bajar todo.
Que luego de esta orgía culinaria, su mujercita se ponga cariñosa, mientras que a él se le retuerce el estómago.
Además, para tener un rostro presentable, una limpieza facial y una mascarilla con productos adecuados para su tipo de cutis, ya sea, normal, seca, grasosa o mixta, le ayudará a eliminar las células muertas, hidratar, tonificar su cutis y a la vez combatir las molestas líneas de expresión y arrugas.
También las manos y los pies se deterioran y envejecen, por eso es bueno que se haga una "manicure" y "pedicure" para eliminar células muertas, combatir las callosidades, con el refuerzo de un buen "peeling" para que se mantengan hidratadas, limpias y presentables.
Es por esto, que si quiere que el o los hombres de su casa empiecen a cuidarse la piel, este es un buen día para empezar Papá y darle un regalo diferente, llevándolo a un "spa" o cabina de belleza. Cuando los padres deben ausentarse continuamente por razones de trabajo, igual que cuando están en un lugar distante, el experto dice que esto puede compensarse con el llamado "tiempo de calidad".
Es decir, en lugar de ofrecerles cantidad de tiempo, procurar que sea de buena calidad. Y es en este tiempo que hay que demostrarles cuán importantes son y cuánto se les quiere.
De acuerdo con Arango, para que sea saludable la distancia o separación entre los padres y los hijos, es importante que ambos ventilen sus sentimientos y que se establezcan canales de comunicación, ya sea por teléfono, correo o visitas regulares, siempre tratando de mantener el vínculo de afecto y cariño.
Pero, igual importancia tiene que exista un libre acceso de comunicación para cada vez que se le necesite.
"El día que ese hijo tenga un juego de fútbol, de seguro será muy importante para él hablarle de ese gol que logró anotar, o de esa buena calificación que obtuvo".
El especialista coincide con Espinoza en que a pesar de la distancia es posible cumplir con los deberes de padre, siempre brindando condiciones para que exista confianza.
"Claro que nunca será como cuando un padre está al lado de sus hijos, pero se puede llevar igualmente una buena relación, no sólo apoyándose en la comunicación, sino también manteniendo los canales a través de los que se pueda demostrar afecto".