Empezaron las malas noticias en el "reality show" Cuna de Acordeones. La noche del lunes se fue el primero de los finalistas. La provincia de Panamá se quedó sin representante, al retirarse del espectáculo Jonathan Castillero, de Tocumen.
Castillero señaló a Panamá América que hará todo lo que esté a su alcance para progresar en el mundo de la música típica.
Las sugerencias de los concursantes fueron tomadas en cuenta, y a Víctor Ballesteros le dejaron utilizar su sombrero o "amuleto". Le ayudó mucho este elemento, ya que se ubicó en el primer lugar en la tabla de puntuaciones. Al público presente le agradó mucho la forma tan campechana como se maneja el santeño detrás de las cámaras.
Lastimosamente, el favorito de la semana pasada, Francisco Camarena de Veraguas, quedó en el tercer lugar, en un triple empate. El jurado le recomienda que "se aplome más" si quiere subir en las puntuaciones.
El homenajeado de la noche fue don Daniel Dorindo Cárdenas, quien también fungió como jurado. Los comentarios de "El poste de macano negro" fueron muy atinados. Los chicos quedaron muy contentos con las críticas del Doro. "Sabemos que tenemos que mejorar bastante. Así que si practicábamos hasta en el baño, esta semana tendremos que hacerlo hasta dormidos", dijo Dario Pitti.
Luego de enviar a la línea del mogollón a cinco de los concursantes, quedaron sentenciados solamente dos: Víctor Sánchez (Veraguas) y Raúl Sandoval (Herrera).
Nuevamente se observó que al invitado de la noche no se le había explicado el uso del computador, así que Adonis, hijo de Dorindo, tuvo que ayudar a su padre. Deben instruir al homenajeado con anterioridad.
No se le hizo ninguna adecuación al escenario. Recuerden que es un concurso "ciento por ciento hecho en Panamá" y en escenario no hay ningún elemento de la campiña.
Cuando dan un pase a donde está la familia del eliminado no lo deben hacer con esa música trágica. Parecía un velorio. Deben también hacer un pase a donde están los amigos del que se queda, para que haya un balance de alegría.