Como es de conocimiento público, la bella multimillonaria Paris Hilton está de visita esta semana en México.
Se han publicado los eventos donde la actriz ha participado, pero a algunos medios se les ha olvidado mostrar el otro lado de la moneda de esta visita.
El primero en sufrir los desaires de Paris Hilton fue el presentador Adal Ramones. Algunos comunicadores mexicanos indicaron que lo más probable es que la bella chica no quiso ir por miedo a las preguntas sobre su reciente escándalo sexual.
A eso de la medianoche del pasado martes, Ramones tenía que aceptar en público, en su programa "Otro Royo" que Paris no llegaría. Horas antes, la también modelo y estrella del programa de televisión de Fox, The simple life, había engalanado una pasarela que comenzó dos horas después de lo citado. Después del desfile se fue a un antro.
En una tienda departamental al sur de la ciudad, cientos de invitados especiales tuvieron que soportar incomodidades al por mayor. Por correo, a la gente con mayor capacidad de consumo se le envió la invitación para estar con Paris. Por medio de su American Express podía darse el lujo de estar con una de las mayores representantes del jet set internacional.
Pero Paris no llegó a las ocho y media, ni a las nueve. Fue hasta las 10. Pero tampoco fue ella de carne y hueso. En una pantalla de plasma, su imagen se vio a duras penas. Las potentes lentes de los fotógrafos y de los desesperados paparazzi apuntaron hacia esa figura rubia, cuyos ojos azules son unos pupilentes.
Los kits de prensa en Perisur se dieron "hasta el fin del evento", para que nadie se fuera. En el primer piso se colocó una pasarela que apenas dejó espacio para los invitados especiales y para la prensa internacional.
Lo último fue lo del jueves. Paris debió llegar a las cuatro de la tarde a una tienda departamental de Polanco, pero arribó hasta las 5:30. Debía estampar unas 700 firmas, por compromiso con los compradores de su nuevo perfume, pero a la mitad del evento se retiró.
Los desaires de Paris Hilton
A sus 23 años, Paris no tiene compromisos como la mayoría de los mortales. A veces su cabellera luce rubia, otras negra, para que resalte su tez dorada por los rayos de sol.