No, no se preocupen. Esta vez no les hablaré de las escabrosas desigualdades que existen entre los sexos, (femenino y masculino) y la lucha interna de algún cibernauta por hacer que hombres y mujeres nos peliemos por cosas tan triviales como quién manda a quién.
La verdad, esta vez, tanto a ellos como a nosotras, nos llega por igual el mandado. Todos recibimos emilitos, algunos sin la más mínima muestra de cordura, sensatez y educación, pero otros con tan rico contenido que se nos hace difícil evitarlo.
A usted, que forma parte como yo de esa cadena de incautos seguidores del correo electrónico, lo invito a que lea este material y nos diga qué tan ciertas o falsas son estas afirmaciones y cómo a usted le han cambiado la vida los tan usados correos electrónicos. Luego de leer, escriba a estilodevida@epasa.com y díganos su experiencia al conectarse en la red.
Este es el resumen:
a. Ya no saco el dinero de los cajeros porque me van a poner una pantalla falsa, me hacen creer que se tragó la tarjeta y después me robarán el disponible.
b. Dejé de tomar gaseosas después de enterarme que sirve hasta para quitar el sarro de los inodoros.
c. Luego dejé de ir al cine por miedo a sentarme en una butaca con una jeringa infectada con SIDA.
d. Huelo a chivo que tiro pa’trás, porque dejé de usar desodorantes, ya que producen cáncer.
e. No dejo el auto en los estacionamientos ni en ningún otro lado, a veces tengo que caminar como 7 manzanas por miedo a que me droguen con la muestra de un perfume para robarme y quizás con suerte no me violen...
f. También dejé de contestar a llamadas telefónicas, temiendo que me pidiesen marcar el 9 y me llegue una cuenta telefónica astronómica porque me robaron la línea y llamaron a mi cargo a Uganda, Singapur, Estocolmo, Tokio...
g. Suspendí el consumo de varios alimentos por miedo a los estrógenos.
h. También dejé de comer pollo y hamburguesas porque no son más que carne de engendros horripilantes sin ojos ni pelos, cultivados en un laboratorio. Una especie de lombrices como las que usan para algunas hamburguesas.
i. Dejé de tener relaciones sexuales por miedo a que me vendan los condones pinchados y me contagie de algo.
j. Además dejé de tomar cualquier cosa que venga en lata por miedo a morir envenenado por excremento de rata.
k. Por supuesto, ya no uso el microondas por miedo a sufrir una súbita ebullición que me quemaría totalmente la cara apenas retirara la taza de café que acostumbraba a calentar todas las mañanas.
l. También doné todos mis ahorros a la cuenta de Amy Bruce, una niñita enferma que estuvo a punto de morirse unas 7,000 veces en el hospital. Curiosa niña, tiene siete años desde el año 93...
m. Por último, me arruiné por comprar todos los antivirus existentes para evitar que la ranita invadiera mi disco duro, o que los Teletubbies se apoderaran de mi protector de pantalla, mandando soeces estrofas por mis altavoces.
n. Dejé de hacer, tomar y comer tantas cosas, que casi me muero. Casi me muero de hambre esperando junto a mi correo los 150,000 dólares que me mandarían Microsoft y AOL por participar en la prueba de rastreo de e-mail.
o. Además tampoco gané 1.000.000 de dólares, ni el Ferrari, ni tuve sexo con la persona de mis sueños, que fueron las 3 cosas que pedí como deseo después de mandar a 10 personas el Mantra Mágico enviado por el Dalai Lama.
p. Pero sí estoy seguro de que mis males son a causa de una cadena que rompí u olvidé seguir y por eso me cayó encima una maldición.
NOTA IMPORTANTE: Si no envías un e-mail con esta información por lo menos a 1,200 personas en los próximos 14 segundos, serás el blanco del desperdicio de una paloma hoy a las 6 de la tarde. Buena suerte ....
- Sara Bassan
- Melina Typaldos
- Helena Breebart
- Jaime Luna
- Jurandir de Oliveira
- Moisés Sandoya
- GANEXA
- Jeannine Pereira
- Laura Zerbinatti
- Raquel Simana
- Annie Zapler
- Horacio Prado
- Karen Dayán
- Mara Durofour
- Anabel Quintero
- Gladys Vallarino
- Michelle Zarak