Pensar que se escuchan campanitas o sentir cosquilleos en el estómago son los síntomas populares de deseo según una revista científica estadounidense, en lo que se supone la demostración más seria lograda hasta ahora sobre la influencia de las hormonas del sexo opuesto en el despertar del deseo sexual, pero no ha logrado desentrañar aún los mecanismos por los que logra ese efecto.
Imágenes de escáner demuestran que el hipotálamo, la zona cerebral que regula la actividad sexual, se estimula en los hombres cuando huelen una sustancia similar al estrógeno, una hormona femenina, pero sin un olor claramente definido.
En las mujeres ocurre igual cuando se les expone a la androstadienona, un derivado de la hormona masculina testosterona, según el estudio, realizado por el Instituto Karolinska de Estocolmo.
El resultado, publicado esta semana en el último número de la revista de neurología "Neuron", implica que la actividad sexual humana puede quedar influida por sustancias químicas invisibles e inodoras. Ello abre la puerta al tratamiento de algunas afecciones, como la falta de apetito sexual, aunque los especialistas, como Charles Wysocki, un neurólogo de Filadelfia especialista en el asunto, advierte de que "todavía queda mucho trabajo que realizar".