Culpabilidad: El niño puede creer que es la causa primordial de que su padre o madre abuse de la bebida.
Ansiedad: El niño puede estar constantemente preocupado acerca de la situación en su hogar. Puede temer que el padre alcohólico se enferme o se hiera.
Vergüenza: Los padres pueden transmitirle al niño el mensaje de que hay un terrible secreto en el hogar. El niño que está avergonzado no invita sus amigos a la casa y teme pedir ayuda a otros.
Incapacidad de establecer amistades: Como el niño ha sido decepcionado tantas veces por el padre o madre que bebe, no se atreve a confiar en otros.
Confusión: El padre alcohólico cambia de momento, va de ser amable a ser violento sin ninguna relación con el comportamiento del niño. Una rutina regular diaria, tan importante para el niño, no existe en su casa porque las horas de las comidas y de acostarse cambian constantemente.
Ira: El niño siente ira y rabia contra el padre alcohólico porque bebe tanto y suele estar enojado.
En la Escuela: interés decreciente, actitud negativa, calificaciones bajas, ausencias frecuentes.
Problemas Sociales: amigos o parejas envueltos con drogas y alcohol.
Los padres pueden ayudar a su hijo brindándole la educación a temprana edad acerca de las drogas y el alcohol, estableciendo comunicación, siendo ejemplo modelo positivo, reconociendo y tratando desde el comienzo los problemas que surjan.
La fatiga, problemas al dormir, quejas continuas acerca de su salud, ojos enrojecidos y sin brillo y una tos persistente son señales claras.