Variedades

¡Los hombres sí lloran!

Vivimos en una sociedad en donde es más aceptable culturalmente ver a un varón borracho que triste o deprimido.


A los niños desde pequeños la sociedad, y a veces las mujeres, los castramos emocionalmente, porque les decimos que "los hombres no lloran" y estamos haciéndoles un daño inmenso porque nadie se ha muerto de llorar, pero por no llorar sí, ya que al no expresar sus emociones son víctimas de enfermedades cardíacas y el estrés, dijo la Magister Lizeyca Villamil.
Agregó que el niño siente que el expresar sus emociones mediante el llanto o inclusive verbalmente es símbolo de debilidad, que es menos hombre o macho si lo hace.
El niño que llora es muy mal visto, es objeto de burlas, se le pone el estigma del homosexualismo, entonces él, como una medida de autoprotección, aprende a reprimir y enmascarar sus emociones.
En la etapa de la adolescencia,"si el niño aprendió que el expresar sus emociones es negativo, cuando vienen las situaciones de presión de grupo, está más propenso a dejarse persuadir por otros para obtener aprobación, por ese querer escapar del seno familiar aunque no esté preparado para valerse por sí mismo", analizó la terapeuta.
Ahora bien, añadió, "eventualmente estos adolescentes se convierten en adultos. Estoy convencida de que muchos de los adultos que tienen problemas con el alcohol y las drogas fue que en algún momento de su vida tuvieron sus emociones castradas y no pudieron expresarlas de una manera saludable".
Y es que,según dijo, vivimos en una sociedad en donde es más aceptable culturalmente ver al tío borracho que llorando. Un varón triste o deprimido es menos aceptable que borracho.
"Estoy también segura de que el hecho de no poder expresar sus sentimientos crea bastante inseguridad en el hombre y afecta el desempeño profesional", puntualizó.
Explicó, además, que "si usted se desconecta de sus emociones va a aprender a desconectarse de su ambiente y en mayor o menor escala va a desarrollar disociación (mecanismo de defensa) de su familia y cuando forma una familia de nuevo eso es un patrón".
Y, es que, analizó, "para poder estar en una casa no tienes que estar solamente físicamente, sino también emocionalmente, pero, hay muchos que están físicamente pero disociados de su familia y la nueva generación repite este modelo de conducta al que se ha habituado".
Por lo anterior, señor, no importa que le digan llorón, llore, llore y sea más humano, más seguro de sí mismo, más saludable, más normal y viva más.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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