Retrasar el proceso de envejecimiento, es lo que tanto hombres como mujeres buscan.
Una posible solución a este problema puede ser el consumo de vitamina C, pues es un antioxidante que tiene el poder de inhibir la tasa de oxidación de radicales libres, elementos nocivos que disminuyen las defensas, producen daño celular con la posibilidad de producir cáncer, ateroesclerosis y envejecimiento.
El consumo de vitamina C promueve además la salud de las encías y dientes; ayuda a la mayor absorción de hierro, por lo tanto, previene la anemia por deficiencia de hierro; ayuda a cicatrizar heridas y a reparar más rápidamente fracturas de huesos.
Esta vitamina mejora el problema de infertilidad en el hombre, contribuye a la formación de células rojas en la médula ósea, y al buen funcionamiento de la glándula adrenal.
Además, previene o reduce el riesgo de los síntomas del resfriado común y otras infecciones.
Su consumo juega un papel importante en la producción de colágeno que es una proteína necesaria para la formación de la piel y la sangre.
De acuerdo con la nutricionista Fanny Cardoze se recomienda no consumir más de 2000 mg por dí, a debido a que puede ocasionar malestares estomacales y diarrea. "La vitamina C es un hidrosoluble, o sea que el cuerpo no la puede almacenar, pero su toxicidad es muy poco común".
Según Itzel Velásquez, médico cirujano-especialista en nutrición clínica, muchos alimentos como el brócoli, repollo, espinacas, papas, tomates, toronja, pimentones verdes, guava, limones, mangos, naranja, papaya, fresas y mandarinas, contienen esta extraordinaria vitamina.
Su absorción es mayor si se consume en los alimentos, siempre y cuando no se sobre cocinen los vegetales, que se hiervan en poca cantidad de agua, no dejarlos pelados al ambiente ( luz y aire) mucho tiempo antes de ingerirlos.
La absorción de la vitamina C suplementada siempre será menor, pero es necesaria en algunos pacientes que no se alimentan bien, recién operados, que tengan fracturas o necesiten cicatrizar rápido, entre otras condiciones.