PARA LOS administradores de los museos de la capital, atraer al público se ha convertido en una batalla contra internet, las películas taquilleras del cine, el Causeway de Amador y otras tantas alternativas de diversión que parecen preferir muchos.
Ese es el principal reto que enfrentan hoy, en medio de la celebración del Día Internacional de los Museos.
El Museo de Arte Contemporáneo, ubicado en calle San Blas, ha logrado concentrar, en su mejor momento, a 20 mil visitantes a lo largo de la exposición del pintor y escultor colombiano Fernando Botero.
Se trata de un sitio cultural con más de 45 años de funcionamiento, tal como contó a Panamá América, María Fábrega de Arosemena, directora ejecutiva del museo.
¿Será un asunto de falta de promoción? Todo indica que no.
Fábrega explicó que todo el año cuentan con exposiciones de arte, tanto de artistas nacionales como expositores internacionales.
Además, dijo que se busca cambiar el esquema de los museos tradicionales a través de programas culturales para niños de Colón, Curundú, entre otros sectores, de modo que conozcan sobre arte y cultura de forma original.
Se organizan talleres los fines de semana y según Fábrega, la asistencia de los niños demuestra su interés por aprender.
En ese sentido, en el Museo de Arte Contemporáneo se está preparando una exposición de arte a cargo de panameños Roberto Lewis, considerado como el iniciador de las Artes Plásticas. Esto será a partir del miércoles 23 de mayo.
La situación en el Museo Afroantillano no es muy distinta. Los esfuerzos por despertar interés se hacen, pero la respuesta no siempre es masiva.
En abril de este año, un promedio de cinco personas diarios visitaron el lugar. A fin de mes sumaron unas 167.
Las estadísticas indican que el 2001 fue su mejor año. Fueron 2, 767 personas a conocer la oferta de este museo que data de 1970, cuando la estructura funcionaba como capilla de la Misión Cristiana.
Tomás Mendizabal, del Museo Antropológico Reina Torres de Araúz, propone algunos mecanismos para mejorar la condición de estos sitios. "La creación de patronatos que agilicen la gestión administrativa, manejando sus propios fondos, el diseño y montaje de nuevas exhibiciones, la organización de una serie de actividades para captar público", pueden mostrar una luz al final del camino.
Los niños necesitan manipular, hojear y observar diferentes tipos de textos.
Les favorece también la lectura en voz alta de cuentos, canciones y poesías infantiles.
Es bueno motivarlos a leer señales, etiquetas, letreros, anuncios.
Necesitan los modelos de personas que leen diferentes tipos de textos con propósitos diversos.
Requieren que se les dé respuestas a todas sus interrogantes sobre lo que dice en los textos de libros, reglamentos, mensajes, anuncios, avisos, entre otros.
El contexto escolar y la acción pedagógica del educador juegan un papel fundamental en el aprendizaje de la lectura.
Un ambiente afectivo, con contenidos significativos que consideren la tradición y la cultura es terreno fértil para que nazcan nuevos lectores.
Los museos se quedan solos
La mayoría de estos sitios luchan por sobrevivir en medio de la escasez de recursos.