Tomar nota de esta realidad es impostergable. Cambiar la suerte de la niñez panameña que hoy se acuesta y se levanta con hambre es posible. Más de cinco mil niños y niñas son testimonios vivientes de ello y todo el que desde 1988 ha apoyado a Nutre Hogar ha participado de esta metamorfosis en sus vidas y la de miles más a quienes ha alcanzado la solidaridad social de esta ONG que preside Susy de Varela.
Hoy, sábado 16 de octubre, cuando vaya a los Supermercados, cuando esté desayunando, almorzando o cenando, tenga en cuenta que en algún lugar recóndito de la geografía nacional e inclusive en plena capital y cabeceras de provincias hay niños desnutridos. Muestre su solidaridad donando alimentos secos, apoye la Campaña Los Niños Primero.
El Ing. Basilio Cossio, coordinador de la gestión de proyectos de producción de Nutre Hogar, explicó cómo se usan las donaciones, en beneficio de 6,555 niños desnutridos. Nutre Hogar cuenta con 7 centros de recuperación con capacidad para 50 niños cada uno; centros comunitarios nutricionales (en las áreas rurales de difícil acceso, donde habita población en extrema pobreza); trabaja con cerca de 3,500 familias.
El programa principal es el de Producción a través de granjas sostenibles: se capacita a las familias. Se les motiva a trabajar en equipo, aprenden a cultivar la tierra y sacar sus frutos sin dañarla. Hay 142 huertos y se cultivan hortalizas, productos básicos, tubérculos y raíces. Además, se crían especies menores (conejos, aves de corral, cerdos, iguanas y peces). A finales de 2,003 se había capacitado a 878 familias en temas agropecuarios y este año se han incorporado 360 más.
Los esfuerzos se fortalecen en el área preventiva. Es preocupación prioritaria la capacitación a la población comarcal, la que tradicionalmente dependía de lo que la tierra y el mar le proveían, pero ante la merma de tales recursos está carente de fuentes de manutención que garanticen su supervivencia. Esta no es tarea fácil, si se entiende que para el ser humano dejar prácticas y hábitos ancestrales y re aprender formas de obtención de sustento acordes con los tiempos actuales requiere de tiempo, paciencia y disposición. Sin embargo, se trabaja con optimismo junto a esas comunidades comarcales, pues Nutre Hogar nota que cada vez hay menos resistencia al cambio y mayor entusiasmo por aprender esas nuevas formas de producción que les favorecerán y mejorarán sus condiciones de vida.
La galleta nutricional (beneficia a 6,555 niños/as).
Capacitación en costura: las madres aprenden corte y confección, para hacer la ropa de sus hijos.
Comedores y sub-comedores: 4,500 niños reciben meriendas y almuerzos en los 8 centros y los 62 subcentros comunitarios.
Educación: En salud, en mejoras al hogar, en aspectos de la vida cotidiana, en liderazgo y en estimulación temprana.
Tiendas comunitarias: Allí venden vasos, platos, cuadernos, lápices, donados por empresas y los fondos los usa el centro para la canasta básica de las familias.
Programa de agua y saneamiento ambiental (construcción de letrinas, fogones rurales mejorados, entubación de agua potable).