La histórica City of London es una prqueña zona de la capital del Reino Unido. Pequeña en tamaño (se denomina coloquialmente "The Square Mile", es decir, la milla cuadrada), pero grande en influencia, pues es quizá el centro financiero más importante del mundo.
Tradicional barrio de oficinas desde hace más de un siglo, sin edificios residenciales ni siquiera tiendas (excepto la zona del Barbican, con los teatros de Barbican Centre), de repente está viviendo un auge sin precedentes en la construcción de nuevos hoteles. Como dice Peter Wynne Rees, jefe del plan urbanístico, la City era la típica ciudad "de nueve a cinco" (el horario de oficinas), que veía cómo cada mañana acudían los empleados desde todas partes para volver a quedarse vacía por las tardes. Los bares habían su negocio a la hora de comer y cerraban en cuanto las oficinas se quedaban vacías.
El unico hotel de la City era uno más bien rancio, de la época victoriana, el típico hotel de estación. Durante muchso años se pensó en construir otros hoteles en la zona, pues según explica Rees, se daba por hecho que los hombres de negocios que venían a Londres a pasar varios días preferían no mezclar los negocios con la diversión y se alojaban en hoteles del centro de la ciudad.
Pero todo esto ha cambiado, pues se supone que ahora los ejecutivos nose divierten: "Tus jefes esperan que, cuando vengas a Londres, trabajes las 24 horas del día. Los ejecutivos de hoy son ricos en dinero, pero pobres en tiempo. Por eso quieren vivir al lado de su trabajo". El resultado ha sido que por promotores y, sobre todo, las instituciones que los financian, han considerado de repente que vale la pena invertir en hoteles en la Milla Cuadrada.
Ress sigue diciendo: "La City Corporation siempre ha animado a construir hoteles, pero sin conseguirlo. Las instituciones de la City no los financiarían". Eso también cambió hace dos años. Desde entonces se han autoricado 11 nuevos hoteles, con el visto bueno de la Corporation. Ya hay seis en construcción y uno inaugurado.
Recientemente se ha abierto al público el más espectacular de todos, el Great Eastern Hotel, tras una renovación a fondo de todas sus instalaciones. El primitivo hotel fue construido en 1884 sobre proyecto del arquitecto Charles Barry, al que se deben los edificios del Parlamento. El hotel estaba al lado de la estación de Liverpool Street. Los trenes procedentes de la estación portuaria de Harwich descargaban aquí miles de viajeros ricos procedentes de Europa. En 1901 se amplió este hotel.
Pero a partir de los años "60 los viajeros ricos ya no venían en barco, por lo que el Great Eastern empezó su decadencia. Ya noera el hotel de moda... hasta el año 2000. El pasado mes de febrero volvió a abrir sus puertas tras unas obras de renovación que han costado 65 millones de libras (unos 100 millones de euros) y que lo han convertido en un hotel para el siglo XXI, aunque manteniendo su carácter y respetando las normas de un edificio protegido.
Su novedad más llamativa es el enorme hall que se alza hasta la quinta planta. En las obras de rehabilitación han participado dos empresas, el estudio de arquitectos Manser Associated y los decoradores Conran Associates. Precisamente el propietario de esta última, Sir Terence Conran, cuya otra empresa Conran Holdings ha llevado a cabo todo el proyecto en colaboración con Wyndham International, se hará cargo del restaurante del hotel Conran tiene otros importantes restaurantes en Londres.
El nuevo Great Eastern tiene 267 habitaciones de lujo (21 de ellas suites), seis restaurantes y bares y 12 comedores privados. En cada habitación hay un ordenador, dos líneas de teléfono, fax, módem y un terminal RDSI. Sin embargo todos estos "aparatos profesionales" están cuidadosamente disimulados y la habitación del hotel ofrece en todo momento un ambiente informal pero relajado.
En breve le seguirán otros como el Crowne Plaza, con 218 habitaciones o el Threadneedles, un hotel exclusivo en el corazón de la city, muy cerca del Banco de Inglaterra (que, en el argot d ela City, es conocido como The Old lady of Threadneedle Street). Con una inversión de 17 millones d elibras (unos 26 millones de euros), el hotel se alza en la antigua sede del Midland Bank, construida en el estilo de un palacio, para albergar al City of London Bank.
El promotor de este proyecto es el gupo hotelero Eton Town House fundado en 1998 por Peter Tryrie, antiguo director general de las cadenas Mandarin Oriental y Gleneagles. Su nuevo grupo, que ya tiene otros dos hoteles similars en Londres, pretende construir hoteles de lujo pero lejos de las zonas más congestionadas.
El edificio está arrendado durante 70 años a su propietaria, una de las clásicas "livery companies" de la City, la Merchant Tauylors. El hotel tendrá 70 habitaciones y suites, un restaurante bajo la espectacular cúpula de cristal que cubría el patio de operaciones del banco, gimnasio, sauna y varias salas de reunión.
Otro de los proyecvtos es el de Crowne Plaza, cerca del puente de Blackfriar y de Fllet Street, que fue la calle de los periódicos pero que hoy día es de empresas de servicios financieros. El nuevo hotel de 218 habitaciones, que va a costar 47 millones de libras (mas de 70 millones de euros), es un edificio rehabilitado donde estuvo el famoso bufete Clifford Chance, del que se ha mantenido la fachada. Va a tener dos restaurantes, un bar gigantesco y un centro de espectáculos. La compañía explotadora, Bass, ha puesto el máximo interés no sólo en las instalaciones de alta tecnología que pondrá el hotel a disposición de sus clientes, sino en la cultura, al estar situado frente a la Tate Modern, que se alza al otro lado del río.
Otros hoteles en construcción en la City son un nuevo Novotel de 205 habitaciones cerca de la Torre de Lodres, el Granada Travelodge en Harrow Place y un aplarthotel de 266 habitaciones creca de la Catedral de San Pablo, que se llamará Club Quarters. Tanto éste como el de Gracechurch Street, no muy lejos de aquí, no tienen restaurante ni grandes instalaciones públicas, posiblemente porque sus propietarios piensan que ya hay suficientes bares y restaurantes en los alrededores.
La City Corporation ha autoricado la construcción de otros cuatro hoteles y hay planes para otros varios en los alrededores. Al mismo tiempo, los propieatarios que antes tenían que ser obligados a mantener sus tiendas y establecimientos, están volviendo ahora a solicitar nuevos permisos.
Peter Rees está encantado, pues dice que el futuro de la City depende de "los cerebros" y para atraer a esos cerebros debe ofrecer "una amplia gama de instalaciones a esta pasrte de la ciudad en una zona cómoda y agradable para hacer negocios". Algunas de sus más importantes instituciones financieras, como el Lloyds, se crearon hace siglos en antiguos cafés. Lo mismo podría suceder ahora, donde los bares y restaurantes podrían convertirse en las oficinas donde los ejecutivos del siglo XXI, con sus teléfonos móviles y ordenadores portátiles, siguieran haciendo negocios.