"Los olores son mas seguros que las visiones y los sonidos para hacer sonar las cuerdas del corazón". Rudyar Kipling
El aire que nos rodea está lleno de olores. Cada vez que respiramos estamos oliendo: olfatear el mundo es un hecho inconsciente e inevitable y aunque utilizamos más los ojos y los oídos, no debemos menospreciar nuestra nariz pues el sentido del olfato es el que más penetra en nuestra memoria.
Sobre este lenguaje silencioso, que aparte de transmitirnos información puede desencadenar en nosotros recuerdos o reacciones instintivas de placer o de rechazo, la ciencia no ha podido aún explicar su mecanismo exacto. Sin embargo detectamos , almacenamos y hacemos asociaciones -basadas en experiencias con ellos- que traducimos luego en conductas involuntarias.
El olfato evoca sin permiso "Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados." G. G. Márquez
La mayor parte de los seres vivos se sirve del sentido del olfato para comunicarse. El perro delimita su territorio mediante señales de olor, los gatos saludan restregándose contra las piernas marcando a sus dueños con un olor que informa a otros gatos: "Este ser me pertenece" Y aunque los humanos estamos menos preparados, con respecto a todas las posibilidades que nos brinda el sentido del olfato, igualmente los olores influyen en nuestra existencia.
Un olor puede retrotraernos, llevarnos en volandas hacia el pasado y no siempre hacia recuerdos agradables. Charles Dickens, confesaba que el olor de cierto tipo de cola le ponía enfermo: le transportaba a los angustiosos días de su infancia en los que tuvo que trabajar en un almacén donde preparaban este producto.
Por ello quizás definimos los olores dependiendo de cómo nos sentimos ante ellos, así un olor podrá ser excitante, refrescante, nauseabundo, asfixiante, agradable o por comparación: dulce, agrio, afrutado , pesado....
EFECTOS SIQUICOS DE LOS OLORES
"Madrid: carne recalentada y ropa de difunto y un deje de grasa de chorizo, para fijar el aroma igual que el barniz fija una pintura. Londres: lana húmeda, chocolatinas baratas, cocina de manteca rancia -fish and chips-, verduras tristes. París: sé que tiene un olor, pero se me escapa... J. Gil de Biedma
Los olores pueden influir inconscientemente sobre nuestra atracción o rechazo de personas o cosas, cambiar un estado de ánimo, evocar sentimientos y recuerdos o alterar una actitud, porque el olfato es el sentido más alejado de la razón .
Cualquier olor nos hace reaccionar.Un aroma determinado evoca inmediatamente una visión en nuestra mente. Esta puede registrar olores distintos que asociamos a ciertos momentos de nuestra vida. Hay olores que evocan circunstancias de la infancia, del hogar , de las vacaciones, del campo, del colegio, etc. "
Aurora de 69 años: "Cada vez que huelo ropa recién lavada, sin suavizante, vuelvo a sentirme en momentos concretos de mi infancia, cuando ayudaba a mi madre a quitar la ropa del tendedero y enterraba la cara en la brazada de ropa mientras la entraba en casa. Ese olor a limpio lo asocio a como me sentía en ese tiempo, feliz, despreocupada, querida, y así vuelvo a sentirme cada vez que lo huelo."
Los perfumistas, vinateros y cocineros entre otros profesionales reconocen el poder de los aromas para cautivar al consumidor. Y , por otro lado, sicólogos y bioquímicos experimentan con los aromas en escuelas, lugares de trabajo, residencias, para estudiar sus efectos sobre la mente y la conducta humana, convencidos de que ciertos olores pueden conseguir que la gente sea más sociable, esté mejor predispuesta, mejore su eficacia en el trabajo....
Por ello, quizás, sólo una fracción de las fragancias que se fabrican se utilizan en perfumes y lociones. la mayor parte se emplea para aromatizar artículos de escritorio y tarjetas de felicitación, crear ilusión de "frescura" en líquidos suavizantes y en detergentes y en dar a pinturas, medicinas, y miles de otros productos el aroma que esperamos o preferimos. Hay incluso un perfume, en spray para que los automóviles huelan a "nuevo".
Por ahora, solo sabemos que los olores nos rodean, seduciéndonos o apartándonos de lugares, personas, cosas,... pero: ¿Pueden los olores empujarnos hacia reacciones que conscientemente no elegiríamos?
El hecho de que existan sustancias capaces de influir secretamente sobre nuestras actitudes encierra un aspecto en el que tendríamos que caminar de puntillas: la posibilidad de manipulación y control por medios bioquímicos no es ciencia ficción, se investiga sobre ello, pues... aparentemente, los olores encierran en sí mismos un poder que, para bien o para mal, aún desconocemos.