En general, los jóvenes engordan demasiado o se vuelven obesos por no realizar suficiente actividad física y tener malos hábitos de alimentación. La genética y el estilo de vida también contribuyen con el peso de un niño.
Para la prevención del sobrepeso y la obesidad durante la juventud, los expertos le recomiendan a los padres:
Actúe gradualmente para modificar los hábitos alimentarios y los niveles de actividad de la familia, en vez de concentrarse en el peso del niño.
Sea un modelo de conducta. Los padres que comen alimentos saludables y participan en actividades físicas dan un ejemplo, en consecuencia, es más probable que sus hijos los imiten.
Fomente la actividad física. Los jóvenes deben tener dos horas de actividad física moderada la mayoría de los días de la semana. Más de 60 minutos de actividad puede favorecer la pérdida de peso y el mantenimiento posterior.
Reduzca el tiempo de "pantalla" frente al televisor o la computadora a menos de dos horas diarias.
Acostumbre a sus hijos a beber agua en vez de bebidas dulces; como refrescos, bebidas deportivas y jugos de frutas.