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Los Premios Nóbel que cambiaron nuestras vidas


Los trabajos laureados por un Premio Nóbel, que se otorgan en cumplimiento del testamento del científico sueco Alfred Nobel a los que "beneficiaron a la humanidad", tienen siempre una gran repercusión en la comunidad científica, pero algunos de ellos cambiaron profundamente nuestras vidas.
Tal es el caso del primer Nóbel de Física atribuido en 1901, que recompensó al descubridor de los rayos X, Conrad Rontgen.
El físico alemán observó que las descargas eléctricas generadas en un tubo vacío creaban rayos que tenían la propiedad de atravesar la obscuridad dejando una imagen en una película fotosensible.
El descubrimiento ha sido utilizado desde entonces no sólo en medicina, sino también en aplicaciones industriales, para reparar pilares de puentes, o en los aeropuertos, para controlar los equipajes.
En 1945, tres científicos británicos, Alexander Fleming, Ernst Chain y Walter Florey fueron distinguidos por haber descubierto la penicilina, cuya utilización revolucionó el tratamiento de las enfermedades infecciosas.
Investigaciones que desembocaron cuarenta años más tarde en la posibilidad de elaborar un mapa del genoma humano fueron recompensadas en 1959: los norteamericos Severo Ochoa y Arthur Kornberg obtuvieron el Nóbel de Medicina por sus trabajos sobre las enzimas que dieron las primeras indicaciones sobre la codificación genética.
Posteriormente, los norteamericanos Edward Lewis y Eric Wieschaus, y la alemana Christiane Nuesslein-Volhard obtuvieron en 1995 la prestigiosa recompensa por haber demostrado cómo los genes controlan el desarrollo del organismo humanos en las primeras etapas de su crecimiento.
En 1923, los canadienses Frederik Banting y John Macleod fueron galardonados por el descubrimiento de la insulina, que permite tratar a los enfermos de diabetes. En 1930, el austriaco Karl Landsteiner obtubo el Nóbel por el descubrimiento de los grupos sanguíneos y, en 1954, los norteamericanos John Enders, Frederik Robbins y Thomas Weller fueron recompensados por haber desarrollado la vacuna contra la poliomielitis.
En el dominio de la Física, la telegrafía sin hilos, que llevó al teléfono, descubierta por el italiano Guglielmo Marconi y el alemán Carl Braun, fue premiada en 1909, en tanto los trabajos de los norteamericanos William Shockley, John Bardeen y Walter Brattain sobre los semiconductores, utilizados hoy en informática, fueron recompensados en 1956.
En cambio, otros premios aparecen hoy como mucho más controvertidos, como el de Medicina de 1949, otorgado al portugués Egas Moniz por haber inventado la lobotomía.
El descubridor del DDT, el alemán Paul Mueller, recibió el premio de Medicina en 1948 después que el poderoso insecticida, hoy considerado de efectos nefastos, fuese empleado para combatir, exitosamente, una epidemia de tifus en Nepal.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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