Las primeras señales son ojos llorosos, narices congestionadas, dolores de cabeza y fiebre. Decenas de personas visitan a sus doctores, o acuden a las guardias de los hospitales con estos síntomas.
También, los síntomas gripales se convierten en problemas más serios como lesiones internas y externas, narices sangrantes, dificultades respiratorias, y luego, la muerte.
Los científicos advierten que en guerras bacteriológicas, teóricamente, cada persona que resulta infectada, dependiendo del tipo de microorganismo, se convierte en un arma que puede infectar a otros.
Los expertos advierten que Estados Unidos no está preparado para combatir contra un ataque con armas bacteriológicas o un arma química que ataque el sistema nervioso humano.