EL AFECTO se demuestra de muchas maneras y los obsequios son muchos para ello.
Esta celebración de fin de año está complementada con esos pequeños detalles o presentes que denotan amistad, compañerismo, lealtad y amor hacia personas especiales.
Si en estos momentos aún no has podido obsequiar ese gran presente que deseas, no olvides levantar el teléfono y saludar a ese gran ser humano que durante todo el año siempre te apoyó.
No permitas que la comercialización de la Navidad te robe esa verdadera experiencia de amor y de agradecimiento hacia el prójimo.
A veces un saludo, una tarjeta y un "te quiero", valen más que mil regalos.
De alguna manera los obsequios significan las ilusiones y mejores deseos hacia aquellas personas o pilares para la búsqueda de mejores oportunidades en el rocoso camino de la vida.
Quizás este no sea su caso. Pero posiblemente habrá muchas familias que estén disgustadas con algunos allegados y amigos de toda una vida. Ahora es el gran momento para acercarse y establecer esos vínculos que fueron rotos por diversas razones.
Aprendamos de las enseñanzas del Mesías y regala amor, comprensión, bondad solidaridad y busca el perdón.
El auténtico mensaje de la Navidad es: "Tanto amó Dios al mundo que le envió a su Hijo Único, para que todo el crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna" (Juan 3:16).
Juan Pablo II dijo una vez: "El problema del hombre contemporáneo es que se ha olvidado de quién es". La Navidad nos lo viene a recordar de la manera más elocuente y que sólo Dios sabe expresar: El Dios infinito devenido en un cigoto, luego en un embrión, luego en un bebé recién nacido y luego en adulto, viene a decirnos, como dijo su siervo San Agustín, que ¡somos hijos en el Hijo!
Una vez alguien me dijo: "Es que tú no eres como los demás, a ti no se te ve nunca; ¿cómo es que te vamos a hacer regalos?". Ya te imaginarás lo que le respondí.
Yo siempre he dicho "Pues regala comida y ropa a los pobres, ayuda a quienes lo necesiten. Ve a visitar a los huérfanos, enfermos y a los que estén en prisión!"
Le dije: "Escucha bien, todo lo que regales a tus semejantes para aliviar su necesidad, ¡Lo contaré como si me lo hubieras dado a mí personalmente!" (Mateo 25: 34-40).
Muchas personas en esta época en vez de pensar en regalar, hacen bazares o ventas de garaje, donde venden hasta lo que ni te imaginas con el fin de recaudar hasta el último centavo para sus nuevas compras de Navidad.
Y pensar todo el bien y felicidad que podrían llevar a las colonias marginadas, a los orfanatorios, asilos, penales o familiares de los presos.
Lamentablemente, cada año que pasa es peor. Llega mi cumpleaños y sólo piensan en las compras, en las fiestas y en las vacaciones y yo no pinto para nada en todo esto. Además cada año los regalos de Navidad, pinos y adornos son más sofisticados y más caros, se gastan verdaderas fortunas tratando con esto de impresionar a sus amistades.