Los programas populares, combinados cuidadosamente con productos de empresas que buscan proyectar sus marcas, son una gran oportunidad que ningún comerciante puede rechazar.
Aunque series como la de Tony Soprano pueden ser violentas y sexualmente gráficas, también son ampliamente populares.
Y porque aparece en un canal de televisión por cable como HBO, sin anuncios comerciales, la colocación de productos no tiene competencia publicitaria.