La espera de los fanáticos, durante tres horas para ingresar al centro de convenciones, trajo sinsabores y protestas, ya que ansiabas ver la presentación del ídolo mexicano desde las cinco de la tarde.
Lo que no sabían sus admiradores era que la tardanza se debió a que apenas a las 7:00 de la noche estaban haciendo las pruebas de sonido, porque según los organizadores hubo un retraso en la llegada de los contenedores que traían un equipo. Esta larga espera duraría dos horas para dar inicio al gran concierto.
A las 9:09 de la noche inició el esperado esectáculo, entre corazones, llamas de fuego, olas que hacían el contraste en enormes pantallas. Allí apareció el Rey del Romance con el tema Vuelve, que despertó los gritos de las féminas y los aplausos de un público heterogéneo.
Elegante y con una energía sin igual, LuisMi, vistiendo un sobrio traje negro, siguió el recital con "Amor, amor, amor", "Ahora que te vas", "Perfidia" y "Eres", momento en que comenzó a entregarse a su público, al cual, por instantes, le pedía sus aplausos. El intercambio del artista fue más directo, cuando decidió estrechar su mano con varias admiradoras, que le dieron como muestra de afecto una rosa.
"Buenas noches a todos ustedes, a todos al fondo, a toda mi gente, les quiero; ¿Cómo están?". La respuesta era de esperarse, todos estaban bien y felices de verlo.
Luis Miguel hizo énfasis en que esa noche los panameños escucharían canciones que desde hace 15 a 18 años no cantaba.
Como todo un caballero, el artista dio las gracias por acompañarlo en su "Tour 33" con la seguridad de que la pasarían muy bonito, en un tono muy a la mexicana.
Estas fueron sus primeras palabras para los cientos de asistentes que en su mayoría, se acomodaron en el VIP, luego del desorden que se armó al ingresar a la sala.
Cuando inició el concierto no hubo un control en las puertas, la marejada de personas no sabía dónde ubicarse; ya eran las 9:11 de la noche y Luis Miguel interpretaba su tercera o cuarta canción. Lo que desconocía Micky era que el área de entrada general permaneció desierta. ¿Serían los precios tan elevados o es que el artista no goza de una total admiración en nuestro país?.
Pero estas escenas, que pasaron inadvertidas para el artista, no detuvieron la adrenalina de este exponente que demostró tener una voz fenomenal. ¡Qué decir del acompañamiento de sus 10 excelentes músicos!, entre los que sobresalían las increíbles interpretaciones del saxofonista, quien dejó cautivados a los que conocen de la buena música.
Quienes disfrutaron del concierto pudieron darse cuenta que el sonido estuvo espectacular en comparación a otros eventos organizados en este mismo recinto.
Las luces, que brillaban en tonos rojos y azules de acuerdo a las melodías, se contrastaban con las enormes pantallas que presentaban singulares imágenes de arena, sol, mares profundos, montañas, rosas, velas, de lo místico a lo natural, mientras Luis Miguel recorría de un extremo a otro la enorme tarima interpretando temas de su última producción "Devuélveme el amor".
Su sonrisa era cautivadora al escuchar al público coreando, sobre todo al interpretar un popurrí de conocidas canciones como " Por debajo de la mesa", "Cómo duele", "No sé tú", "O tú o ninguna", "Dame tu amor", "Suave" y " Un te amo".
Luis Miguel quería rememorar su juventud, "hace quince a 18 años que no cantaba esto", volvió a mencionar. Sus temas "No me puedes dejar así", le sirvió para recibir con mucho cariño un hermoso ramo de rosas rojas; siguiendo con temas como "Te tengo que olvidar", "Entregate", "La incondicional", que llevaron al éxtasis la noche.
Los enamorados disfrutaron canciones como "Con tus besos" y "Somos novios".
Este repertorio de música mexicana y bolero no tenía nada que pedir; también escucharon "Mucho corazón", "La media vuelta" y "Amorcito corazón", al tiempo que ondeaba en una imagen la emblemática bandera tricolor mexicana, a los acordes de una guitarra.
Luis Miguel interpretó más de 31 temas, con movimientos de cadera que denotaban su parte sexy. Subió el ritmo y así llegó "Será que no me amas", acostándose en el piso, seguido de " Te propongo, Ahora", "Te puedes marchar", "La chica del bikini azul", "Isabel" y "Cuando calienta el sol", siendo ésta su última interpretación.
Había pasado más de una hora y media, las luces se mantenían totalmente apagadas en el centro de convenciones, lo que permitía la solicitud al ídolo mexicano, todavía entre gritos de euforia y aplausos, otra interpretación.
Luego de cinco minutos de espera reapareció bellísimo, con una camisa blanca de bolitas negras y mangas transparentes, un pantalón negro muy bien ajustado a su talla, en la cúspide de su tarima entre serpentinas rojas. Luis Miguel cantó "Te necesito", para despedirse con broche de oro de los asistentes al magistral concierto, que puede ser catalogado como el espectáculo del año. El ídolo mexicano interpretó más de 31 canciones, acompañadas de sus infaltables movimientos de cadera.
LuisMi es muy exigente y perfeccionista, al parecer tenía problemas con su apuntador y sonido, hubo un "feedback" y se descontroló, su rostro cambió en segundos, se puso serio, inclusive se sintió afectado de su oído y tuvo que sentarse en la bocina a tomar aire, se vio un poco mal.
Con su segundo atuendo de la noche se veía increíble, todo de negro, con un saco de gamuza y camisa negra que dejaba entrever su pecho.
Hizo una que otra coreografía con su excelente grupo de músicos, pero no los presentó para que el público los conociera.
Regaló varios sweters al finalizar el concierto con el sudor de su cuerpo -algo vanidoso-.
Los fanáticos, entre los que se encontraban personas con impedimentos físicos que admiran a Luis Miguel, fueron mantenidos por mucho tiempo esperando.
Durante las interpretaciones del cantante, se escuchaba un hermoso coro de voces femeninas que nunca estuvieron presentes, ¿serían utilizadas como pistas?.
Muchos fanáticos se colaron en puestos de más de cien dólares y otros tuvieron que ver el espectáculo de pie.