Cuando se piensa en los hombres se tiende a sobreestimar su fortaleza física y pensar que son casi invencibles (cuando en realidad el supuesto sexo "fuerte" tiene una expectativa menor de vida que el denominado "débil") y esta concepción errónea es producto de que las madres de familia, unas más otras menos, continúan cometiendo errores en la formación tanto de niños como de niñas y transmitiendo patrones de conducta, mitos y tabúes que inciden en el comportamiento cultural de ambos.
Juana Herrera, psiquiatra, se refiere a esta situación que hace que los hombres aunque se enfermen por hacerse los fuertes se demoren más en buscar atención médica, y por ende se están muriendo de males prevenibles o cuyas consecuencias nefastas pudieron haberse atajado a tiempo.
Desde pequeños se les enseña que "los hombres no deben llorar", "que ellos son fuertes", "que deben proteger a las mujeres", "que mostrarse débiles o sensibles no es de hombres", dice la doctora.
Entonces ellos graban esta información en su mente y todo lo que asocian a debilidad lo rechazan. "Ir al médico es signo de debilidad según ellos y todo lo que tenga que ver con su salud lo van relegando y por lo general llegan en estados avanzados de enfermedad, cuando es irreversible, o cuando ya no toleran el dolor o los síntomas", plantea la especialista.
El mensaje que ella les envía es que "recuerden que todos somos seres humanos y tenemos los mismos órganos que se van a ver afectados. Hay que hacerse los chequeos periódicos. Compartan sus inquietudes sobre su estado de salud con su médico de cabecera".