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Madurez, clave para el éxito matrimonial


Amor y madurez, madurez y amor, pónganlos en el orden que quieran, son ingredientes que no deben faltar en la relación en pareja y que pesan igual en la balanza.
Así lo planteó la psicóloga Mercedes Ruíz, directora de la Clínica Psicológica y de Terapia Familiar de la Universidad Santa María la Antigua, USMA. "El matrimonio es una de las relaciones más difíciles para manejar y la gente necesita madurez", recalcó.
Pero, ¿qué está implícito en el concepto de madurez? Madurez implica muchas cosas, de acuerdo a como lo explicó la especialista en terapia familiar. "Desde el punto de vista emocional implica conocimiento de uno mismo. Significa que yo me conozco mis virtudes y mis defectos, me conozco mis debilidades y mis lados fuertes", expresó.
Explicó también que desde el punto de vista intelectual significa que yo posee una madurez de manejarme, que me permite ser independiente económicamente.
Y, desde el punto de vista familiar "significa que yo soy una persona que también me independicé de mi familia. Significa que no dependo de ellos para tomar decisiones, que no dependo de ellos para sentirme querido/a. Significa que yo no creo que con ellos es el lugar donde puedo vivir mejor. Significa que yo no necesito que me cuiden más, que me protejan más. Yo me cuido, me quiero, me valoro, me mantengo". Igualmente, significa que yo tengo criterio para tomar decisiones para salir adelante, que aunque me equivoque, bueno , fueron mis errores y yo los puedo reparar, los puedo mejorar.
Ciertamente, explicó la fuente, cada persona tiene que estar madura, pero tiene que tener amor por sí mismo y quererse. Sólo quien se ama a sí mismo es capaz de verdaderamente amar a otros. Porque, amar a otro significa respetarlo y el respeto al otro significa no querer cambiarlo, sino, aceptarlo como es.
Es importante que las dos familias colaboren dándole la libertad que necesita ese hombre y esa mujer para formar una pareja, añadió la entrevistada, quien expresó algo que la preocupa.
"Siento que las familias en Panamá no les dan permiso a los hijos de ser libres emocionalmente, de irse y formar su propia familia. Como que el mensaje es "qué lástima que te vas, porque yo te necesito" y los hijos se van con sentimiento de culpa, como si hubieran abandonado a sus padres. Y, no hay tal abandono.
El que hayan decidido casarse y formar un hogar no quiere decir que no quieran a sus padres, hermanos, etc."
El hecho es que ese sentimiento de culpa de uno o ambos (el hombre o la mujer), siguió diciendo la especialista, "es como un ingrediente canceroso (como una célula dañina) que va a dañar lo otro sano que hay allí. Porque, nadie con sentimiento de culpa puede funcionar o poner todo de su parte para que la relación en pareja marche bien".
Otros planteamientos de la psicoterapeuta familiar dejan claro que, obviamente que el matrimonio no es nada sencillo. Esto es, los miembros de la pareja tienen que trabajar mucho para que funcione y tienen que estar conscientes de si funciona o no. Y, si no funciona, en vez de señalar como culpable al otro/a, han de ser suficientemente honestos cada uno para evaluar su parte de responsabilidad en esa disfuncionalidad y tomar las medidas pertinentes para subsanar lo anómalo.
"La pareja es la base y esencia de la familia y si dos personas no se pueden acoplar están diseminando la disfunción. La hacen extensiva hacia los hijos y demás miembros de la familia", fue un aspecto sobre el que también llamó la atención Mercedes Ruíz.
Por ende, la pareja ha de conocerse, vivir y convivir, teniendo clara la importancia de sentar una base sólida para su familia. Ha de tratar de solucionar los problemas que surjan en su relación antes de procrear, porque de lo contrario los hijos van a llegar a un ambiente disfuncional.
Para atender los problemas de la pareja y de la familia existen especialistas que dan terapia individual y/o grupal. La psicoterapeuta llamó la atención acerca de lo importante que es importante que la familia busque tratamiento en caso de que no lo haya buscado como pareja.
Asimismo, ella planteó su preocupación por la manera de pensar de muchas parejas y familias que han llegado al punto de pensar que sus problemas son normales.
Según analizó, la gente ha confundido lo común con lo normal. Como situaciones como el divorcio, la infidelidad, disgregación familiar, violencia intra familiar, alcoholismo, adicción a las drogas, tabaquismo, prostitución, etc. afectan directamente a la familia y son una constante en la sociedad panameña, se ven como parte del status quo y no se toma conciencia del impacto de ellas. "Significa que está siendo muy común lo que no es normal", puntualizó.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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