Cada concierto del Festival de Jazz queda más interesante. La primera de las dos presentaciones de la noche la inició el quinteto de Marco Pignataro, en compañía de Eddie Gómez, Billy Drummond, Mark Kramer y Matt Marvuglio.
Un público heterogéneo, celebró cada tema, como un momento para relajar los sentidos con los instrumentos de esta banda musical.
Algunas de las piezas de este grupo fueron: Bologna en invierno y Nostalgia de casa.
Plato fuerte.
Antes de darle paso al pianista cubano, el director del festival, Danilo Pérez, agradeció al gran público e instó a seguir apoyando este proyecto que apenas está del tamaño de un bebé.
El pianista, que visita Panamá, en el marco del festival, y que dictó una clínica este viernes en el centro Ascanio Arosemena, apareció en escenario vestido de pie a cabeza de blanco a las diez y media de la noche y fue directamente al piano, a buscar las teclas.
La agrupación.
El veterano pianista vino acompañado con Lázaro Rivero, Yaroldy Abreu, Mayra Valdés y Juan Carlos Rojas.
Algunos de los temas que se escucharon: un mambo, una danza contra danza, luego intervino Mayra Caridad Valdés quien interpretó dos boleros, (Frenesí y Cómo fue). Ella además de cantar a un ritmo de bolero, interpretó en algún momento en estilo "ska". También bailó e hizo aplaudir al público para acompañar los compases del grupo.
Luego, Chucho dedicó una pieza a un pianista que murió hace un tiempo y aquí el piano hizo combinación con las tumbas (congas) y la batería que fueron interpretadas casi de repique.
Cierre.
La última pieza fue un pot pourri a lo Duke Ellington, pero interpretado con una base de ritmos africanos, que hicieron al público brindar una aplaudida de pie a los músicos del cuarteto de Chucho.
Esto fue parte de lo que se vivió con una interpretación que terminó como a las doce medianoche en la segunda noche de concierto del VI Panama Jazz Festival que se vive en esta ciudad hasta hoy a las nueve de la noche, hora prevista para el cierre de esta versión del festival.