En síntesis
- Sobre la plástica en Panamá, bueno, es una pregunta amplia, y puedo decir acerca de esto, que la veo, remitiéndome a la imagen, como un cuerpo que adolece; quiere emerger, pero se encuentra amarrado, fragmentado, invadido, separado. Por falta de políticas culturales serias y reales, para el desarrollo de una plataforma sólida que impulse al artista nacional
- Mónica Clavel
- Pintora
Un goce sin igual representa para la pintora Mónica Clavel “llevar una idea al plano plástico, atrapar un instante, perdurar un recuerdo. Es un acto de pensamiento y acción... y en la marcha también se sufre. Lo más difícil de esta labor es por dónde empezar la composición y concentrar el tiempo necesario para madurar la obra, mantener un estado creativo separándolo de la preocupación económica, debido a lo que se demanda en el proceso creativo; luego, el trabajo con autogestión, producción, difusión, montaje, promoción”.
No importa ningún obstáculo. Avanza. Deja que se produzca la gestación y da a luz hermosas obras hijas de la introspección y la manera en que interioriza las influencias externas.

Obras suyas y de su compañero Carlos Rojas, que según nos dijo él incluyen dibujos, grabados, óleos, acrílicos, caricaturas, libros y pequeñas esculturas, se exponen en la galería de Casa Cultural Huellas, en El Carmen, hasta el 20 de julio.
Mónica comparte con nosotros detalles sobre cómo ella incursionó en el mundo del arte pictórico. Nos habla de mentores.

“El acercamiento al arte se produjo en mí desde niña, tuve la fortuna de observar a mi mamá como estudiante de la Escuela Nacional de Artes Plásticas, jugar con sus utensilios de pintura y ojear sus libros de historia del arte. Me formaron precozmente. También el visitar durante las vacaciones escolares la casa de una tía abuela por parte de mi papá, en Cañazas de Veraguas, reposaba una excelente obra del artista Marco Ernesto y un retrato de José Claro, me sirvieron de referentes gratos desde mi infancia. Recuerdo que a una edad preescolar rayaba todo cuaderno que llegaba a mis manos, copándolos de dibujos de animales y personas, manejando el principio creativo. Mi papá y mamá incentivaron ese afán por la lectura y las artes. Al entrar a la escuela, me motivó el hecho de haber participado en un concurso pictórico de un banco de aquel entonces, quedando entre las menciones de honor, acreditándome una cuenta de ahorro de cincuenta dólares”.