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Manuel Fernando Zárate, mucho más que un gran personaje


Recuerdo, como si fuera ayer, cómo aquellas melodiosas palabras se oían constantemente en los diferentes medios de comunicación: "Oye mi amorcito, yo te llevaré al XV Festival de Guararé. En Guararé, en Guararé". Y fue en Guararé donde nació el insigne y recordado profesor, amante y preservador de nuestro folclore, Manuel Fernando Zárate, el 22 de junio de 1899.
En esa época y en aquellas regiones, la enseñanza no era esparcida en colegios públicos ni privados; sino por personas que se dedican a enseñar por su propia cuenta y riesgo. Eran contados los que habían aprendido a leer y a escribir; entre ellos, el joven Manuel, quien aprendió sus primeras letras de su propia madre, doña Zoila Rosa de Jesús Zárate. Se gradúo de Maestro de Enseñanza Primaria en el Instituto Nacional con el promedio más alto de su generación, permitiéndole la oportunidad de continuar sus estudios superiores en la Universidad de París en Francia por medio de una beca.
En Francia no sólo se esmeró en obtener el título de Ingeniero Químico; eso no era suficiente para una persona con tanta capacidad y ansias de aprender. Cursó también estudios de post-grado en el Instituto Pasteur y tomó cursos independientes de literatura en La Soborne y de Historia y Crítica del Arte en la Escuela del Louvre. En estas andanzas de estudioso preocupado por las ciencias y la cultura, tuvo el honor de ser el primer panameño en conocer los pormenores de la Vacuna Antituberculosa Calmette-Guerin, bajo la conducción de sus propios creadores en el Instituto Pasteur. Siempre esperó que Panamá utilizara sus servicios en ese ramo, pero no fue así.
Regresó a suelo patrio en 1930, formando parte de lo que se conoce con el nombre de La Generación de los 30. Fue para esa época que también regresaron a Panamá otros jóvenes que había sido enviados por el presidente Dr. Belisario Porras a perfeccionarse en el extranjero para que vinieran a activar nuestra cultura que se encontraba bastante estancada. Es muy importante recordar que la Universidad de Panamá aún no existía y la población joven que no tenía la facilidad para continuar sus estudios en el exterior, sólo tenían la preparación que les otorgaba una escuela secundaria, o sea, un bachillerato en ciencias o letras, peritos en contabilidad o algún otro título otorgado por las escuelas vocacionales.
Entre las grandes personalidades de La Generación de los 30 podemos mencionar además de Manuel F. Zárate, a Rogelio Sinán, Otilia Arosemena, Francisco González Ruiz, Víctor Urrutia, Baltasar Isaza Calderón, Chale Guardia, Rafael Moscote, Gonzalo Brenes, Herbert De Castro, Walter Myers, Manuel Roy y Octavio Méndez Pereira, entre otros. Ellos, los que conformaban el Grupo Crisol, fueron los que tuvieron la enorme responsabilidad de inyectar el fuego de la inquietud cultural y crear un despertar en ese campo en nuestro país.
Ejerció su profesión como químico analítico y fue director del laboratorio químico del Hospital Santo Tomás en 1932; y en 1942 llegó a ocupar la superintendencia de dicha institución. Allí se destacó por su labor revolucionaria en favor del pueblo, ya que fue el creador del servicio obligatorio de los médicos más calificados, quienes debían pasar por los dispensarios del hospital y otorgar sus cuidados a los pacientes por lo menos una hora al día. Además, fue promotor de la construcción de la Casa del Empleado, que llegó a albergar cómodamente a los trabajadores del servicio de mantenimiento en los horarios diurnos y nocturnos, lo que aflojó tensiones haciendo que los servicios se dieran con más ánimo y alegría. Embelleció los jardines de la institución, mejoró el salario de los médicos, atendió con mucho celo la Escuela de Enfermería y fundó el primer Banco de Sangre en 1944, en plena guerra.
Bajo su administración, el Hospital Santo Tomás llegó a ser miembro de la Congregación General de Hospitales de América. En 1945, la Asociación Interamericana de Hospitales le dio el título de Director Regional, cargo que ejerció hasta 1947, cuando dejó de ser superintendente ya que bajo el mandato del presidente Enrique Jiménez se dictó una ley que sólo permitía que fueran directores sobre salud pública como "Por el Hospital Santo Tomás", donde hace una serie de recomendaciones saludables para el buen funcionamiento de cualquier establecimiento hospitalario, y su reconocido y todavía consultado informe sobre la utilización de la alcoholina como combustible.
Fue profesor fundador de la Universidad de Panamá en la cátedra de Química General. Entre sus escritos de esa época podemos mencionar, "La química de la guerra", "El uso pacífico de la energía atómica", sus comentarios sobre La Cucarachita Mandinga de Gonzalo Brenes y Rogelio Sinán, "Así canta mi tierra", "Margarita Lozano", "Las fallas de Valencia", "Ego Sum", "El festival folklórico de la colina", "Los acordeones están de duelo", "Arise Gil", "Leonardo D"Vinci" y "Por los senderos de Francia" que escribió cuando recibió la honrosa distinción de haber sido nombrado "huésped de honor del pueblo francés" por el general Charles De Gaulle en 1967.
Pero, las cualidades sobresalientes que siempre distinguieron al profesor Zárate no sólo las encontramos en las ingeniería química, en el Hospital Santo Tomás, en los libros sobre salud y cultura general. También se distinguió en un área de la cual dejó un gran legado: Su amor por lo nuestro, por su gente, por el folclore nacional. Durante las fiestas patronales de la Virgen de las Mercedes, quien ha tenido desde entonces a su alrededor, y tomando como bandera una de las formas más hermosas de nuestro haber folclórico, la Mejorana, inicia, en 1949, el Festival de la Mejorana en su pueblo natal, Guararé.
Desde ese año, se están realizando esos festivales de la tradición panameña, que ahora abarcan todos los aspectos de nuestro haber poético, rítmico y musical y que en este año, también cumplirá sus bodas de oro con la cultura popular. El alcanzó a organizar 20 festivales, pero los guarareños, conocedores de la importancia de este evento, no lo han dejado de lado y hoy constituye este festival uno de los pilares más sólidos en el mantenimiento de las prácticas más valiosas que identifican nuestra razón de ser.
Producto de sus incursiones en el campo de lo folclórico son sus obras "Tambor y Socavón", que logró con la colaboración de su esposa y "La Décima y la Copla en Panamá", de la cual son los dos sus autores. Ambas obras fueron ganadoras del Primer Premio del Concurso Ricardo Miró; la primera en 1960 y la última en 1952. Gracias a estas obras, obtuvo, junto con su adorada esposa, el reconocimiento de los estudiosos del folclore de fama internacional como argentinos, mejicanos, norteamericanos, venezolanos, españoles, etc.
También recibió distinciones y pergaminos de reconocimiento en nuestro país. Recibió la condecoración Vasco Núñez de Balboa en el grado de Comendador otorgado por el presidente Ernesto De La Guardia. Recibió, junto con su querida y fiel compañera de batallas Doña Dora, el Pergamino de la Asamblea Nacional de 1953 y otra del Consejo Municipal, Como homenaje póstumo, le entregaron a su esposa el Diploma del Patronato de la Pollera que aún dirige doña Margarita Escala.
Desde 1969, la Semana Folclórica Manuel F. Zárate se ha estado realizando en su honor con el fin de continuar su herencia: preservar hasta donde sea posible el quehacer folclórico del panameño, llevando a los estrados de exposición las prácticas auténticas de nuestro folclore.


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64041
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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